Durante meses se ha repetido una idea con aire de profecía: la Inteligencia Artificial generativa iba a “matar” el buscador tradicional. El relato encaja bien en titulares rápidos, pero cuando se observa el comportamiento real de los usuarios la historia se vuelve más matizada —y, por eso mismo, más reveladora—. Según datos de Similarweb, ChatGPT concentra alrededor del 80 % del mercado de IA generativa, pero casi el 95 % de sus usuarios sigue usando Google en paralelo. Es decir: la mayoría no está eligiendo entre una cosa u otra. Está sumando.

La convivencia entre buscadores e IA se parece más a una reorganización de hábitos que a un reemplazo. La Inteligencia Artificial se usa para preguntar “mejor”, para ordenar ideas, para redactar o para reducir el tiempo de comprensión. El buscador, en cambio, sigue siendo la herramienta que lleva a destinos concretos: una web, un trámite, un mapa, una compra, una verificación rápida. Y esa división práctica —cada tecnología en su terreno— ayuda a entender por qué el cambio es potente, pero no total.

La paradoja del dominio: un líder indiscutible… que no rompe el mapa anterior

Que ChatGPT lidere el uso de la IA generativa no sorprende. Es la puerta de entrada para millones de personas y, con diferencia, el nombre más asociado a este tipo de herramientas. Sin embargo, su dominio no se traduce en abandono del buscador. Más bien, su éxito parece funcionar como una capa añadida: un lugar donde se “prepara” la respuesta antes de ir a confirmarla, compararla o ejecutar la acción final.

En la práctica, muchos usuarios empiezan la tarea en IA —“explícame”, “resúmeme”, “hazme una lista”, “ayúdame a decidir”— y terminan en Google para aterrizar en una fuente, una tienda, una web oficial o un documento. Es un recorrido híbrido que está empezando a normalizarse y que explica por qué la IA puede crecer a gran velocidad sin que el buscador se desplome.

Google y su reto inesperado: el “AI Mode” se prueba, pero no engancha

El dato que más llama la atención en el informe no es tanto el avance de ChatGPT, sino el problema de retención de la apuesta más reciente de Google: su nuevo “AI Mode”. Similarweb observa que, aunque mucha gente lo prueba, más del 56 % de los usuarios lo utiliza un único día y no vuelve a tocarlo en los dos meses siguientes. El patrón sugiere curiosidad inicial, pero falta de hábito.

Ese comportamiento tiene varias lecturas posibles, y todas importan para entender el momento del mercado:

  • El usuario ya tiene rutinas sólidas con la búsqueda tradicional, y cambiar un hábito cuesta más de lo que parece.
  • Para que un modo con IA triunfe, no basta con “responder mejor”: debe ser más útil, más rápido o más cómodo de manera consistente.
  • Si el beneficio se percibe como puntual —“para esta duda sí, para el resto no”—, la adopción se queda en prueba.

Google, además, juega con una ventaja y una desventaja a la vez. La ventaja es obvia: su escala. Si empuja una función dentro del buscador que usa medio planeta, millones la verán. La desventaja también: precisamente porque el buscador ya funciona para casi todo, el listón de mejora que se le exige es altísimo. Cuando lo de siempre “sirve”, el usuario no perdona fricción.

Un mercado que madura: la IA deja de ser territorio de jóvenes

Otro giro que describe Similarweb es demográfico. La audiencia se está ampliando y eso cambia el significado de la adopción. El uso entre personas mayores de 45 años ya roza el 30 % del total, una señal de que la IA generativa ha dejado de ser un fenómeno exclusivo de universitarios, perfiles técnicos o early adopters.

Este dato, en términos sociales, tiene una lectura contundente: la IA está entrando en la capa de herramientas cotidianas. Cuando la adopción se extiende a edades menos “nativas digitales”, normalmente significa que la tecnología ha encontrado usos simples, repetibles y valiosos: entender textos largos, redactar mejor, resolver dudas prácticas o aprender algo sin frustración.

Y hay un segundo efecto menos comentado: cuando los usuarios son más diversos, la tolerancia al error baja. Es decir, una audiencia más amplia empuja a las plataformas a ser más claras, más seguras y más “predictibles” en su experiencia. La novedad se agota; la utilidad manda.

Lo que realmente está ocurriendo: un reparto de funciones

La pregunta clave ya no es “¿quién gana?”, sino “¿para qué sirve cada cosa?”. Los datos de coexistencia apuntan a que, por ahora, el mercado se está repartiendo así:

  • La IA generativa funciona como asistente: explica, resume, reescribe, estructura, propone alternativas y acelera decisiones.
  • El buscador sigue siendo el mapa: localiza fuentes, comparaciones, webs específicas y ofrece rutas para ejecutar acciones.

Esto ayuda a comprender por qué la mayor parte de usuarios de ChatGPT no abandona Google: porque, incluso cuando la IA responde bien, muchas tareas aún terminan con un clic en un destino concreto.

La consecuencia para medios, marcas y empresas es enorme. Si parte del trabajo de “orientación” ocurre dentro de una IA, la visibilidad ya no depende solo de aparecer en una lista de enlaces, sino de ser citado, recomendado o interpretado por sistemas que resumen. Al mismo tiempo, el buscador continúa siendo la puerta de salida hacia el mundo real: webs, productos, registros, servicios.

El mensaje que deja Similarweb: la revolución no es un reemplazo, es un cambio de ruta

Los datos dibujan una escena menos épica, pero más real: la Inteligencia Artificial generativa está creciendo, sí; ChatGPT domina, también. Pero el buscador no desaparece, porque sigue siendo una herramienta imprescindible para completar el ciclo de información y acción.

El verdadero riesgo para Google no es que la gente deje de buscar, sino que el hábito cambie de lugar: que las preguntas “complejas” y las decisiones previas se hagan en IA y el buscador quede como paso final. Y ahí entra el reto de su “AI Mode”: convertir una prueba en rutina, no solo en titular.

Si la IA quiere “comerse” algo, no será Google entero. Será una parte concreta del recorrido del usuario. Y, por ahora, ese recorrido sigue siendo mixto.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la mayoría de usuarios de ChatGPT sigue usando Google al mismo tiempo?
Porque cubren necesidades distintas: la IA ayuda a entender y estructurar, mientras que el buscador sigue siendo clave para localizar webs concretas, comparar fuentes y ejecutar acciones.

¿Qué significa que Google AI Mode tenga baja retención (más del 56 % lo usa un día y no vuelve)?
Que existe curiosidad, pero no hábito. El usuario lo prueba, pero si no percibe una mejora clara o si hay fricción, regresa a su forma tradicional de buscar.

¿Está creciendo la IA generativa entre mayores de 45 años?
Sí, y es una señal de madurez del mercado. Cuando la adopción se acerca al 30 % en ese grupo, suele indicar que la herramienta ya aporta valor práctico en tareas cotidianas.

¿Cómo afecta esta convivencia entre IA y buscador a medios y marcas?
Cambia el camino del usuario: parte de la “orientación” se hace en IA y el clic final puede seguir llegando desde el buscador. Por eso crece la importancia de contenidos claros, verificables y fáciles de sintetizar.

fuente: SEOcretos

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