OpenAI prepara una de las modificaciones más delicadas —y previsibles— en la evolución de ChatGPT: la llegada de publicidad dentro del producto. La compañía plantea un formato que, al menos sobre el papel, intenta evitar el choque frontal con la experiencia principal: no habla de banners ni de anuncios incrustados en la respuesta, sino de recomendaciones patrocinadas que aparecerán en un bloque separado, al final del chat y claramente etiquetadas como publicidad.
La decisión llega en un momento en el que el uso masivo de herramientas de Inteligencia Artificial conversacional se ha normalizado, pero el coste de operar modelos avanzados sigue siendo alto. Para OpenAI, el argumento es sencillo: si el servicio se quiere mantener ampliamente accesible para quienes no pagan, alguien tiene que financiar esa infraestructura. La publicidad, en ese sentido, se presenta como el “mal menor” frente a recortar límites de uso o forzar una migración masiva a planes de pago.
Un despliegue escalonado: primero en Estados Unidos
El plan inicial es activar estos patrocinios en Estados Unidos en las próximas semanas. En esa primera fase, el impacto recaerá sobre dos perfiles:
- Usuarios del plan gratuito
- Usuarios de ChatGPT Go, el plan más económico
Mientras tanto, quienes estén en Plus, Pro o Business/Enterprise mantendrán, según la información publicada, una experiencia sin anuncios. El mensaje implícito es evidente: la publicidad también funciona como palanca comercial para empujar parte de la audiencia hacia suscripciones superiores.
Qué tipo de publicidad será y dónde se verá
OpenAI describe un formato “acotado”:
- Enlaces o recomendaciones patrocinadas relacionadas con la consulta del usuario.
- Un módulo independiente, separado del cuerpo de la conversación.
- Etiquetado visible para evitar confusión con la respuesta del modelo.
En otras palabras: el objetivo es que el usuario pueda distinguir con claridad qué parte es “resultado” y qué parte es “anuncio”. Aun así, el debate no se agota en el diseño del bloque: cuando una herramienta se percibe como “asistente”, cualquier recomendación tiende a interpretarse como consejo, y esa frontera será el principal reto reputacional.
La gran pregunta: ¿influirá en las respuestas?
OpenAI sostiene que la publicidad no debería afectar a las respuestas y que se mantendrá como un elemento separado. Es un compromiso clave, porque la credibilidad de ChatGPT se apoya en la percepción de utilidad: si los usuarios empiezan a sospechar que una recomendación está condicionada por un pago, el daño no es solo estético, es estructural.
En la práctica, el escrutinio público se centrará en dos cosas:
- Si el módulo patrocinado “compite” con recomendaciones orgánicas y crea ruido.
- Si existe influencia indirecta (por ejemplo, priorización de ciertos productos en sugerencias generales aunque el anuncio esté separado).
Privacidad y control: lo que promete OpenAI
La compañía intenta anticiparse a la preocupación más sensible: el uso de datos de conversación para publicidad. En su planteamiento, OpenAI afirma que no venderá datos a anunciantes y que las conversaciones no estarán disponibles para esos anunciantes.
Además, se anuncian controles para el usuario, entre ellos:
- Desactivar la personalización de la publicidad.
- Borrar datos usados para anuncios.
- Ocultar/descartar anuncios concretos.
- Enviar feedback sobre por qué un anuncio no encaja.
También se indica que no se mostrará publicidad si el usuario declara ser menor de 18 años, y que se restringirá la publicidad en temas sensibles o regulados, mencionando explícitamente salud, salud mental y política.
Por qué importa: el riesgo de “ensuciar” el asistente
La llegada de anuncios en un chat no es un simple cambio de modelo de negocio; cambia el contrato psicológico con el usuario. Una parte importante del público utiliza ChatGPT como si fuera una “capa neutral” entre ellos e Internet: un filtro que resume, orienta y propone. Meter publicidad introduce una fricción inevitable:
- Confianza: aunque esté etiquetado, el usuario puede percibir “interés comercial”.
- Transparencia: la personalización publicitaria exige explicar qué señales se usan y cómo se puede desactivar.
- Efecto dominó: si el formato funciona, otras plataformas de IA tenderán a copiarlo y normalizarlo.
El punto decisivo será si OpenAI logra mantener una experiencia en la que el anuncio sea claramente separable, útil cuando proceda, y sobre todo evitable mediante controles reales.
Un cambio que anticipa el futuro del “freemium” en IA
En el fondo, este movimiento refleja la dirección del mercado: la Inteligencia Artificial se está convirtiendo en un servicio de consumo masivo y, como ya ocurrió con redes sociales, buscadores o plataformas de streaming, el equilibrio suele terminar en tres vías:
- Pago para evitar anuncios
- Publicidad para sostener el acceso gratuito
- Planes intermedios con límites o condiciones
ChatGPT parece entrar, de forma explícita, en esa etapa.
Fuente: Noticias inteligencia artificial