LaLiga ha vuelto a activar sus bloqueos dinámicos de direcciones IP coincidiendo con el comienzo de la temporada 2026/27, la última cubierta por la resolución judicial que ampara estas medidas. La lucha contra las retransmisiones ilegales de fútbol vuelve así acompañada de una polémica que ya va mucho más allá de la piratería: un estudio independiente de OONI ha documentado cientos de miles de dominios afectados por bloqueos durante partidos, incluidos servicios completamente ajenos a las emisiones deportivas.

Las claves de los bloqueos de LaLiga en 30 segundos

  • La temporada 2026/27 ha comenzado con una nueva activación de los bloqueos dinámicos de direcciones IP relacionados con emisiones ilegales.
  • El seguimiento de HayAhoraFútbol situó el pico del sábado 15 de agosto en unas 550 IP inaccesibles.
  • OONI documentó 554.507 dominios afectados durante su periodo de estudio, el 5,8 % de los 9,2 millones analizados.
  • El problema aparece cuando una IP compartida aloja miles de servicios legítimos.
  • La actual autorización judicial cubre tres temporadas, incluida la 2026/27.

La cuestión de fondo ya no es si los titulares de derechos pueden combatir las retransmisiones ilegales. Pocos discuten que LaLiga tenga derecho a proteger un producto audiovisual por el que operadores y plataformas pagan cantidades elevadas. El debate está en hasta dónde puede llegar esa protección cuando la medida técnica utilizada afecta también a terceros que no tienen relación alguna con la piratería.

Y los datos recopilados durante los últimos meses han dado una nueva dimensión al problema.

El bloqueo de una IP puede arrastrar miles de páginas

Bloquear una dirección IP parece una medida muy concreta hasta que se observa cómo funciona actualmente Internet.

Una misma dirección puede estar compartida por cientos o miles de dominios gracias a proveedores de alojamiento, servicios en la nube, proxies inversos y redes de distribución de contenidos (CDN). Si se corta el acceso a toda esa IP desde un operador, no desaparece únicamente el servicio que supuestamente distribuye el partido sin autorización.

También pueden dejar de responder las demás webs que utilizan esa infraestructura.

El Open Observatory of Network Interference (OONI) publicó el 30 de junio un estudio elaborado a partir de mediciones realizadas durante seis meses en España. Sus resultados son difíciles de ignorar: de 9,2 millones de dominios analizados, al menos 554.507 estuvieron bloqueados en algún momento durante retransmisiones de LaLiga. Eso representa aproximadamente el 5,8 % de la muestra.

La investigación identificó además 7.441 direcciones IP bloqueadas pertenecientes a 36 proveedores de infraestructura y alojamiento, entre ellos Cloudflare, Amazon, Akamai, Alibaba Cloud, Meta y Microsoft.

El efecto multiplicador de las infraestructuras compartidas explica las cifras. OONI observó ventanas de una hora en las que el bloqueo de apenas entre 4 y 20 direcciones IP podía afectar a más de 400.000 dominios únicos.

Cloudflare fue uno de los casos más visibles. Según el análisis, más de 500.000 de los dominios afectados utilizaban infraestructura de esta compañía. Eso no significa que todos permanecieran bloqueados simultáneamente ni durante toda la temporada, sino que aparecieron afectados en algún momento dentro del periodo estudiado.

Entre los dominios detectados había además servicios de organizaciones como Amnistía Internacional y Greenpeace, una consecuencia difícil de relacionar con el objetivo original de impedir el acceso a retransmisiones deportivas no autorizadas.

OONI advierte además de que sus resultados representan un límite inferior, por lo que el impacto real podría ser mayor.

Los bloqueos regresan con la temporada 2026/27

El inicio de la nueva temporada ha permitido comprobar que el sistema continúa operativo.

Según los datos recopilados por HayAhoraFútbol y publicados por BandaAncha, los bloqueos comenzaron poco antes de los primeros encuentros del sábado 15 de agosto y aumentaron durante las siguientes horas hasta alcanzar alrededor de 550 direcciones IP inaccesibles cerca de la medianoche.

Cloudflare volvió a aparecer entre las infraestructuras más afectadas. El seguimiento también muestra diferencias importantes entre operadores, tanto en el número de direcciones bloqueadas como en la duración de las restricciones.

Estas diferencias ya habían sido detectadas anteriormente por OONI. Su estudio concluyó que la aplicación de las medidas no era idéntica entre proveedores de Internet y señaló a Telefónica entre los operadores donde el bloqueo aparecía de manera más consistente durante las retransmisiones analizadas.

El Gobierno conoce además la existencia de efectos sobre terceros.

En una respuesta parlamentaria de 2025 explicó que estos bloqueos proceden de resoluciones judiciales relacionadas con propiedad intelectual y que incorporan mecanismos dinámicos destinados a evitar que las plataformas infractoras cambien de dominio o dirección para eludir las restricciones.

El asunto llegó posteriormente a la Comisión de Transformación Digital del Congreso. Durante el debate parlamentario se reconoció que las IP compartidas por redes CDN pueden provocar que las restricciones alcancen páginas legítimas. También se defendió la necesidad de disponer de salvaguardas que permitan que los bloqueos sean estrictamente selectivos.

Ahí se encuentra precisamente la contradicción que mantiene vivo el conflicto: la medida tiene respaldo judicial, pero existe evidencia técnica independiente de daños colaterales a gran escala.

LaLiga, por su parte, defiende que sus mecanismos antipiratería están dirigidos contra infraestructuras empleadas para distribuir ilegalmente contenidos audiovisuales y sostiene que utiliza procedimientos focalizados. En abril de 2026 negó, por ejemplo, que sus sistemas hubieran provocado el fallo de un servicio de localización con el que se habían relacionado los bloqueos.

¿Vale más proteger el fútbol que evitar daños a terceros?

Plantear el debate como una elección entre fútbol y derechos digitales sería demasiado sencillo. LaLiga y los operadores audiovisuales tienen derechos reconocidos legalmente y pueden acudir a los tribunales para protegerlos. La piratería de retransmisiones deportivas existe y mueve servicios específicamente creados para redistribuir contenidos sin autorización.

El problema aparece cuando una medida dirigida contra un infractor impide también acceder a cientos o miles de servicios que no han cometido ninguna infracción.

Internet tampoco funciona como hace veinte años. Las grandes redes CDN y plataformas cloud concentran enormes cantidades de dominios detrás de infraestructuras compartidas. Utilizar la dirección IP como unidad de bloqueo puede ser técnicamente poco selectivo precisamente por esa arquitectura.

El Congreso ya ha debatido esta cuestión. Durante una sesión de octubre de 2025 se habló expresamente de páginas legítimas afectadas y de la necesidad de proteger la libertad de expresión, la prensa y otros servicios digitales, aunque también se recordó que las medidas actuales cuentan con supervisión judicial.

El informe de OONI añade ahora evidencia cuantitativa a lo que durante meses denunciaron administradores de sistemas, propietarios de páginas web y proveedores de infraestructura.

La polémica tampoco termina necesariamente con esta temporada. La actual cobertura judicial sobre la que se apoyan estos bloqueos corresponde a tres temporadas, hasta la 2026/27. La batalla contra las emisiones ilegales continuará después, previsiblemente mediante nuevas solicitudes judiciales y mecanismos técnicos que deberán enfrentarse a un escenario diferente al de 2024.

Para entonces habrá una pregunta difícil de evitar: si ya se conoce el daño colateral que puede producir el bloqueo de infraestructuras compartidas, ¿puede seguir considerándose proporcional aplicar la misma técnica sin mayores salvaguardas?

El fútbol profesional tiene derecho a proteger sus retransmisiones. Los propietarios de una tienda online, un medio de comunicación, una asociación o cualquier otra web legítima también deberían poder esperar que su servicio no desaparezca temporalmente de Internet porque comparte dirección IP con un tercero al que nunca han conocido.

Ese equilibrio será probablemente el verdadero debate de la próxima batalla judicial.

Preguntas frecuentes

¿Por qué los bloqueos de LaLiga pueden afectar a páginas que no ofrecen fútbol pirata?

Porque muchas páginas comparten direcciones IP a través de CDN, servicios cloud y proveedores de alojamiento. Si se bloquea toda la IP, pueden quedar inaccesibles otros dominios que utilizan la misma infraestructura.

¿Cuántos dominios encontró afectados OONI?

OONI documentó 554.507 dominios afectados, equivalentes al 5,8 % de los 9,2 millones analizados durante su investigación. El observatorio considera que su metodología ofrece una estimación mínima del impacto real.

¿Los bloqueos son ilegales?

Las medidas actualmente aplicadas cuentan con respaldo judicial. La controversia se centra principalmente en su proporcionalidad y en los efectos que pueden producir sobre terceros legítimos.

¿Seguirán los bloqueos después de la temporada 2026/27?

La autorización que sustenta estos bloqueos cubre tres temporadas y alcanza la 2026/27. Su continuidad posterior dependerá de las nuevas actuaciones y resoluciones judiciales que puedan producirse.

vía: bandaancha.eu

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