La educación en diseño de interfaces y experiencia de usuario (UI/UX) enfrenta un desafío significativo debido a la brecha entre los programas académicos y las prácticas del mundo real. A medida que el campo del diseño de interacción aborda temas complejos como la carga cognitiva y los sistemas adaptativos, muchos programas educativos siguen centrados en aspectos básicos como el layout y la tipografía. Esta desconexión se debe en parte a planes de estudio desactualizados y a una cultura que percibe el diseño como algo superficial, en lugar de un proceso profundo.
Las aulas de diseño suelen asumir un perfil de estudiante neurotípico y occidental, lo cual no refleja la diversidad real de los alumnos. La evolución de la inteligencia artificial (IA) ha exacerbado esta brecha, ya que la IA ahora condiciona el comportamiento y recuperación de las interfaces, y los modelos multimodales procesan información de diversas fuentes en una sola línea de trabajo. Sin embargo, en muchos programas, la IA se reduce a una asignatura optativa o una conferencia esporádica. Esto conduce a una falta de comprensión profunda sobre cómo manejar incertidumbres y restricciones, lo que repercute negativamente en el rendimiento.
Un estudio reciente en Nature Human Behaviour indica que equipos compuestos por humanos e IA frecuentemente funcionan peor que los humanos o la IA por separado. Esta situación es preocupante en el diseño, que involucra creación y toma de decisiones. Por ello, es crucial que la educación en diseño replantee su enfoque para integrar principios de inclusión y centrados en la IA.
La propuesta es reorganizar los planes de estudio en torno a la cognición neuroincluyente, aceptando la diversidad cognitiva como esencial; considerar la IA como parte integral del diseño, viendo la incertidumbre y las fallas como materiales básicos; y fomentar una gobernanza consciente de la incertidumbre, integrando la IA responsable y las normas regulatorias como parte del currículo.
Además, se sugiere separar la generación creativa y la toma de decisiones de alto riesgo en el diseño, no solo añadiendo temas a cursos ya sobrecargados, sino redefiniendo el proceso de diseño. Este enfoque transformará la educación en diseño, preparando a futuros diseñadores para enfrentar la complejidad y adaptabilidad de su entorno y su relación con la tecnología.