Amazon ha abierto una nueva fase en su expansión: ya no quiere limitarse a vender productos, alquilar servidores, colocar publicidad, distribuir contenidos o gestionar pagos. Ahora también quiere que cualquier empresa pueda mover, almacenar y entregar mercancías usando la misma red logística que durante años construyó para su propio comercio electrónico. El lanzamiento de Amazon Supply Chain Services (ASCS) convierte en producto una de las grandes ventajas internas de la compañía y coloca a UPS, FedEx, DHL, operadores de fulfillment y transitarios ante un competidor que juega con reglas muy distintas.
La comparación con AWS resulta inevitable porque Amazon la usa en su propio relato. Primero desarrolló infraestructura cloud para resolver sus necesidades internas y después la abrió al mercado. Hoy AWS es una de las divisiones más rentables y estratégicas de la compañía. Con ASCS, Amazon intenta repetir el patrón: una red logística creada para sostener su ecommerce, sus vendedores independientes y su promesa de entrega rápida pasa a venderse a terceros como servicio. La diferencia es que esta vez no hablamos de servidores, sino de aviones, camiones, almacenes, aduanas, inventario, predicción de demanda y última milla.
Amazon no quiere ser otro transportista: quiere controlar la cadena completa
UPS y FedEx son gigantes logísticos con décadas de experiencia, redes internacionales, capacidad aérea, servicios urgentes y relaciones profundas con grandes empresas. Pero Amazon no está entrando solo en la paquetería. ASCS agrupa transporte de mercancías, distribución, fulfillment y envío de paquetes en una misma oferta, abierta a empresas que ni siquiera venden en Amazon. La compañía presenta servicios de freight por océano, aire, carretera y ferrocarril, despacho aduanero, visibilidad de extremo a extremo, almacenamiento, posicionamiento de inventario y entrega de pedidos en varios canales.
Ahí está la diferencia con UPS y FedEx. Un transportista tradicional mueve paquetes o palés. Amazon aspira a saber qué se vende, dónde se vende, cuándo se vende, desde qué almacén debe salir, por qué canal se entrega y cuánto tarda el cliente en recibirlo. Su propuesta no es solo logística; es infraestructura comercial integrada con datos, software y escala.
Ese punto debería preocupar más que la caída bursátil de un día. Amazon ya controla una parte enorme de la relación entre compradores y vendedores a través de su marketplace. También controla infraestructura digital mediante AWS, publicidad minorista con Amazon Ads, suscripciones con Prime, dispositivos conectados, entretenimiento y una red de fulfillment que millones de empresas ya usan para poder competir en velocidad. Con ASCS, la compañía añade otra capa: convertir la cadena de suministro completa en una extensión de su plataforma.
La propia Amazon lo explica con una frase reveladora de Peter Larsen, vicepresidente de ASCS: la cadena de suministro no era solo una función interna, sino el diferenciador que permitió ofrecer entregas rápidas y fiables que otros no podían igualar. Ahora ese diferenciador se vende a cualquier empresa. Es una jugada brillante desde el punto de vista empresarial, pero incómoda desde el punto de vista competitivo.
UPS y FedEx reciben el golpe en el peor momento
El mercado entendió el mensaje de inmediato. Tras el anuncio, las acciones de UPS y FedEx cayeron más de un 9 %, según Reuters, mientras los inversores empezaban a valorar el impacto de un Amazon convertido en proveedor logístico de terceros a escala. Reuters también destacó que Amazon cuenta con más de 100 aviones de carga y una red amplia de almacenes, centros de clasificación y capacidades de transporte que ya competían de forma creciente con los grandes operadores tradicionales.
La presión no llega de la nada. Amazon ya se ha convertido en uno de los mayores operadores de paquetería en Estados Unidos por volumen. Datos de ShipMatrix publicados en marzo de 2026 estimaban que Amazon Logistics entregó 6.700 millones de paquetes en 2025, por encima de los 6.600 millones de USPS, los 4.400 millones de UPS y los 3.600 millones de FedEx. UPS, por su parte, informa oficialmente de 5.200 millones de paquetes entregados en 2025 y unos ingresos de 88.700 millones de dólares.
Estas cifras muestran el cambio de fondo. Amazon no es una startup que entra en logística con una promesa. Ya tiene volumen, activos, tecnología y una base de clientes inmensa. Lo nuevo es que empaqueta esa capacidad para empresas externas de forma más clara, con grandes nombres desde el primer día: Procter & Gamble, 3M, Lands’ End y American Eagle Outfitters aparecen entre los primeros clientes de ASCS. P&G usará servicios de freight para materias primas y productos terminados; 3M moverá mercancía desde fábricas a centros de distribución; Lands’ End trabajará con inventario unificado; y American Eagle usará la red de paquetería de Amazon para pedidos online de American Eagle y Aerie en Estados Unidos.
No son pruebas menores. Son empresas con cadenas de suministro complejas, presupuestos grandes y exigencias operativas reales. Si Amazon demuestra que puede darles coste, velocidad y visibilidad, el daño para UPS, FedEx y otros actores puede ir mucho más allá del ecommerce minorista.
El monopolio que se ve venir
El problema no es que Amazon innove en logística. El problema es que cada innovación refuerza una estructura en la que la compañía controla más capas de la economía digital y física. Amazon puede vender el producto, alojar la web, procesar datos en AWS, colocar anuncios, ofrecer financiación o servicios a vendedores, almacenar mercancía, preparar pedidos, enviar paquetes y ahora mover también materias primas o inventario entre fábricas y centros de distribución.
Eso se parece menos a una empresa diversificada y más a una infraestructura privada sobre la que otros negocios empiezan a depender para operar. Si eres vendedor, necesitas visibilidad. Si necesitas visibilidad, te acercas a Amazon. Si quieres entrega rápida, entras en su red. Si quieres vender fuera de Amazon pero con tiempos competitivos, ASCS te ofrece una solución. Cada paso parece voluntario, pero la suma reduce alternativas.
Amazon defiende que ASCS dará a empresas de todos los tamaños acceso a eficiencia, fiabilidad y velocidad. Puede ser cierto para muchos clientes. También lo era que FBA simplificaba la vida a miles de vendedores. El riesgo aparece cuando esa eficiencia inicial se convierte en dependencia estructural. Cuando una empresa controla el marketplace, la logística, los datos de demanda y la entrega final, tiene una visión del mercado que ningún competidor logístico tradicional puede igualar.
No se puede decir que los gobiernos no hayan hecho absolutamente nada. La FTC demandó a Amazon en 2023 por supuestamente mantener de forma ilegal poder de monopolio en comercio online y servicios de marketplace, una acusación que Amazon niega. La Comisión Europea también aceptó compromisos de Amazon en 2022 para limitar el uso de datos de vendedores del marketplace y garantizar condiciones más justas en Buy Box y Prime.
Pero la sensación de lentitud regulatoria es difícil de negar. Las investigaciones llegan años después de que el mercado haya cambiado. Las sanciones o compromisos suelen centrarse en prácticas concretas, mientras Amazon sigue ampliando capas: cloud, publicidad, logística, entretenimiento, dispositivos, inteligencia artificial y ahora supply chain para terceros. Los reguladores miran piezas separadas de un sistema que funciona como un todo.
ASCS debería reabrir el debate antimonopolio con una pregunta más amplia: ¿qué ocurre cuando una sola compañía puede convertirse al mismo tiempo en tienda, proveedor tecnológico, red publicitaria, operador logístico y plataforma de datos para sus propios competidores? UPS y FedEx compiten en transporte. Amazon compite en transporte mientras controla buena parte del canal comercial que genera la demanda de transporte. Esa asimetría es el corazón del asunto.
Amazon ha construido una maquinaria extraordinaria. Nadie puede negar su capacidad de ejecución. Pero precisamente por eso el lanzamiento de ASCS no debería leerse solo como una noticia logística. Es un paso más hacia una economía en la que cada vez más empresas funcionan sobre raíles privados controlados por una de las mayores corporaciones del mundo. El consumidor puede ver paquetes más rápidos y precios atractivos. Las empresas pueden ver menos complejidad. El coste real quizá aparezca más tarde, cuando salir de esa red sea mucho más difícil que entrar.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Amazon Supply Chain Services?
Amazon Supply Chain Services es la nueva oferta logística de Amazon para que empresas de todo tipo puedan usar su red de transporte, almacenamiento, fulfillment y paquetería, aunque no vendan en Amazon.
¿Por qué ASCS amenaza a UPS y FedEx?
Porque Amazon no ofrece solo reparto, sino una cadena de suministro integrada con transporte, inventario, fulfillment, datos y entrega final. Eso compite con varias partes del negocio de UPS, FedEx, DHL y otros operadores.
¿Amazon ya era un gran operador de paquetería?
Sí. Datos de ShipMatrix estiman que Amazon Logistics entregó 6.700 millones de paquetes en Estados Unidos en 2025, por encima de USPS, UPS y FedEx por volumen.
¿ASCS plantea problemas de competencia?
Sí, al menos como riesgo evidente. Amazon suma marketplace, cloud, publicidad, datos, fulfillment y ahora logística abierta a terceros. Esa integración puede generar eficiencia, pero también dependencia y concentración de poder.
Fuente: Noticias financieras