La verdad es que aunque siempre hablamos de los problemas de privacidad que se generan en los principales sistemas de mensajería, no siempre somos conscientes de los problemas en redes sociales, y quizás con lo que ha ocurrido en Twitter a más de uno se le haya ocurrido de nuevo ponerse al loro y pensar cuánto de seguros estamos realmente en el social media.

Tanto así que con más de 250.000 cuentas hackeadas, un error que por cierto Twitter tuvo que admitir sí o sí y el cual hizo que tuviera que advertir a los usuarios de lo que estaba ocurriendo en sus perfiles para que en ciertos casos cambiasen la contraseña, el miedo volvió a cundir en redes sociales. Una vez más. Y claro sus detractores encontraron una nueva excusa para desprestigiar a los medios sociales.

Problema Twitter

En todo caso, y aunque yo creo que vale la pena aceptar los riesgos que supone tener cuentas sociales de cualquier tipo me parece que el hecho de que sean gratuitas no implica que todo esté permitido. Es decir, cuando cada uno de nosotros hace una cuenta social, un perfil en Facebook o en Twitter asume una política de uso, es decir, una especie de contrato; y si esto es así para el usuario Twitter también debería ofrecernos algo a cambio ¿no? Y en este caso me parece que no es mucho pedir que nuestros datos estén a salvo. ¡Digo yo!