A partir del 2 de agosto de 2026, la Unión Europea comienza a aplicar las obligaciones de transparencia del Reglamento de Inteligencia Artificial (AI Act). Desde esa fecha, determinados contenidos creados o modificados mediante inteligencia artificial deberán identificarse para que los ciudadanos sepan cuándo están interactuando con una IA o cuándo una imagen, un vídeo o un audio no representan la realidad. La nueva normativa no obliga a etiquetar todo lo generado con estas herramientas, pero sí introduce nuevas reglas para reducir el riesgo de engaños y fraudes.
Las claves del etiquetado de contenidos con IA en 20 segundos
- La UE empieza a aplicar las obligaciones de transparencia del Reglamento de IA.
- Los chatbots deberán informar de que el usuario habla con una inteligencia artificial.
- Los deepfakes tendrán que identificarse cuando puedan confundirse con contenidos reales.
- No todos los textos o imágenes creados con IA deberán llevar una etiqueta.
- Las multas pueden alcanzar los 15 millones de euros o el 3 % de la facturación mundial de la empresa.
La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana. Se utiliza para crear imágenes, redactar textos, generar vídeos, responder consultas o producir voces sintéticas prácticamente indistinguibles de una grabación real. Ese avance tecnológico también ha aumentado el riesgo de que algunas personas sean engañadas por contenidos manipulados.
Con la entrada en vigor de estas obligaciones, la Unión Europea busca que los ciudadanos dispongan de más información para distinguir cuándo un contenido ha sido creado o alterado mediante inteligencia artificial.
Los chatbots tendrán que avisar de que son una IA
Uno de los cambios más visibles afectará a los asistentes virtuales y chatbots.
Cuando una persona comience una conversación con un sistema de inteligencia artificial, deberá ser informada de ello, salvo que resulte evidente por el propio funcionamiento del servicio.
La medida afecta tanto a asistentes de atención al cliente como a otros sistemas que mantienen conversaciones con usuarios a través de páginas web, aplicaciones móviles o servicios de mensajería.
El objetivo es que cualquier persona sepa desde el principio si está hablando con otra persona o con un programa informático.
Los vídeos e imágenes falsas deberán identificarse
Otra de las principales novedades afecta a los llamados deepfakes, es decir, imágenes, vídeos o grabaciones de audio creados o modificados mediante inteligencia artificial que pueden parecer completamente reales.
Si ese contenido representa a personas, lugares, objetos o acontecimientos existentes y puede inducir a error, deberá incluir una advertencia que informe de que ha sido generado o manipulado con IA.
Esta obligación pretende reducir el impacto de vídeos falsos que puedan utilizarse para difundir bulos, suplantar identidades o manipular la opinión pública.
Además, las empresas que desarrollan estas herramientas deberán incorporar mecanismos técnicos que permitan detectar posteriormente que el contenido ha sido generado mediante inteligencia artificial, como metadatos o marcas digitales.
No todo lo creado con IA tendrá que llevar una etiqueta
Aunque muchas personas creen que cualquier imagen o texto realizado con inteligencia artificial deberá identificarse, la norma no funciona así.
Por ejemplo, un periódico o una página web que utilice IA como herramienta de apoyo para redactar un artículo no tendrá que etiquetar el contenido si existe una revisión humana y una persona o empresa asume la responsabilidad editorial de lo publicado.
Tampoco todas las imágenes editadas con inteligencia artificial estarán obligadas a mostrar un aviso. La obligación se centra especialmente en aquellos contenidos que puedan confundirse con hechos reales o engañar al público.
Las obras de ficción, el humor, la sátira o determinadas creaciones artísticas también cuentan con un tratamiento específico para evitar que las etiquetas perjudiquen innecesariamente la experiencia de quien las disfruta.
La Comisión Europea ofrece iconos gratuitos
Para facilitar el cumplimiento de estas obligaciones, la Comisión Europea ha presentado tres iconos que cualquier empresa o creador puede utilizar gratuitamente.
Uno identifica contenidos relacionados con inteligencia artificial, otro señala que han sido generados completamente mediante IA y un tercero indica que un contenido humano ha sido modificado parcialmente con estas herramientas.
Su utilización no es obligatoria, ya que cada organización podrá emplear su propio sistema de identificación siempre que el aviso resulte claro y comprensible.
Un cambio pensado para aumentar la confianza
Las nuevas normas llegan en un momento en el que la inteligencia artificial se utiliza cada vez más para crear contenidos muy difíciles de distinguir de una fotografía, una grabación o un vídeo auténticos.
La intención de la Unión Europea no es impedir el uso de estas tecnologías, sino aumentar la transparencia para que los ciudadanos dispongan de más información antes de confiar en lo que están viendo o escuchando.
Las empresas que no cumplan estas obligaciones podrán enfrentarse a sanciones de hasta 15 millones de euros o el 3 % de su facturación mundial anual, dependiendo del tipo de infracción.
El Reglamento marca así el inicio de una nueva etapa en la que la inteligencia artificial seguirá expandiéndose, pero con mayores exigencias para quienes desarrollan estas herramientas y para quienes las utilizan de forma profesional.
Preguntas frecuentes
¿Hay que etiquetar todas las imágenes creadas con inteligencia artificial?
No. La obligación afecta principalmente a los contenidos que puedan confundirse con imágenes o vídeos reales, especialmente los deepfakes.
¿Los chatbots deberán decir que son una IA?
Sí. Cuando una persona interactúe con un chatbot deberá ser informada de que está hablando con un sistema de inteligencia artificial, salvo que resulte evidente.
¿Los periódicos tendrán que indicar que usan IA para escribir noticias?
No necesariamente. Si existe revisión humana y un responsable editorial asume el contenido, esa obligación específica no se aplica.
¿Cuándo empiezan a aplicarse estas normas?
Las obligaciones de transparencia del artículo 50 del Reglamento europeo de Inteligencia Artificial comienzan a aplicarse el 2 de agosto de 2026.