Una reciente encuesta global llevada a cabo por la empresa CogniFit ha revelado un marcado optimismo entre los profesionales del ámbito de la salud cognitiva respecto al futuro de este campo, especialmente gracias a la integración creciente de la inteligencia artificial (IA). Entre los 324 expertos que participaron en el estudio, provenientes de 43 países diferentes, un impresionante 69 % expresó una actitud positiva hacia la evolución de la atención a la salud cognitiva en los próximos cinco años. Un 68 % de los encuestados sostiene que la IA transformará esta atención en una prioridad más esencial dentro de la psicología y el ámbito sanitario, mientras que el 60 % anticipa mejoras significativas en el sector debido a las herramientas basadas en esta tecnología.
Sin embargo, este entusiasmo se ve acompañado por una perspectiva crítica. Aunque la mayoría de los profesionales, un 75 %, se siente a gusto utilizando la IA para generar informes y un 60 % para diseñar recomendaciones personalizadas de entrenamiento, solo un 37 % apoya su uso en la toma de decisiones clínicas, y apenas un 31 % confía en su aplicación para fomentar la participación de los pacientes.
La encuesta también identifica tres áreas prioritarias donde se considera que es necesaria una acción urgente por parte de las instituciones sanitarias y los profesionales clínicos. El 93 % de los encuestados destaca la urgencia de integrar la salud cerebral en estrategias de salud global, abogando por una mayor atención a la salud mental y cerebral en los programas públicos de salud. Además, un 80 % insiste en que los efectos secundarios cognitivos se evalúen sistemáticamente en la prescripción de medicamentos y procedimientos quirúrgicos. Por último, el 78 % recomienda que todas las personas mayores de 60 años se sometan a revisiones cognitivas anuales, mientras que el 61 % sugiere que estas pruebas deberían comenzar a partir de los 50 años.
Para alcanzar estas metas, el 89 % de los profesionales señalan la necesidad de un mayor acceso a herramientas validadas clínicamente. Asimismo, el 87 % considera urgente ampliar el acceso a evaluaciones e intervenciones personalizadas. Sin embargo, uno de los principales obstáculos identificados es el costo, mencionado por el 81 % de los participantes.
Carlos Rodríguez, CEO de CogniFit, subraya que la IA brinda la posibilidad de detectar señales de deterioro cognitivo mucho antes de que se hagan evidentes. Por su parte, Álvaro Fernández, CEO de SharpBrains, enfatiza la importancia de un enfoque integral para tratar la salud cognitiva, señalando que el verdadero desafío es implementar estos avances a gran escala en la era actual de la inteligencia artificial.