El periodismo es uno de los sectores que más se está viendo afectado por las redes sociales. ¿Por qué? La inmediatez de Twitter y la proliferación de blogs en los que se opina y se informa de una manera más próxima al lector han provocado que se replantee la forma de llevar a cabo este trabajo.

La forma de comunicar está cambiando pero ello no quiere decir que vaya a dejar de hacerse: el público exige información y esa es la misión del periodista. Prensa, radio, televisión… va a seguir necesitando de ellos, con la única diferencia de que el esquema clásico de la comunicación de Jakobson se hará cada vez más patente, pues el receptor (público, lectores, oyentes…) emitirá su opinión en tiempo real, mostrando su opinión, sus acuerdos y sus desacuerdos, haciendo que la noticia no sea algo unidireccional sino construida con muchos puntos de vista.

Internet no tiene por qué convertirse en un problema sino que debe ser un recurso que canalizar: esa es la clave en este reciclaje que está viviendo el periodismo.