La aceleración tecnológica está transformando radicalmente el panorama financiero, acortando la vida útil de los activos y complicando su valoración. En este contexto, Ricardo Ramos D’Agostino, prominente profesional del Grupo Capital, propone la Depreciación Estratégica como una solución innovadora para mitigar el riesgo de obsolescencia.

D’Agostino argumenta que la depreciación no debe ser considerada como un simple ejercicio teórico, sino que debe enfocarse en su impacto real sobre la liquidez empresarial. En un entorno donde los activos pierden valor con rapidez, las estrategias financieras deben centrarse en optimizar la recuperación de capital presente en lugar de depender de inciertas estimaciones futuras.

Una propuesta clave es eliminar el valor de salvamento en el cálculo de la depreciación, permitiendo depreciar totalmente la inversión inicial. Esto fortalece la posición financiera de las empresas al priorizar la liquidez inmediata y minimizar el riesgo de imprevistos en la generación de ingresos que podrían resultar en pagos fiscales anticipados.

D’Agostino destaca que aumentar los gastos de depreciación reduce la base imponible, lo que significa menores pagos de impuestos y una mayor retención de capital. Señala: «Un dólar que permanece en la empresa hoy tiene un valor estratégico superior al que podría tener en el futuro», enfatizando la importancia de la liquidez en el tiempo.

Bajo su dirección, Grupo Capital ha adoptado una dualidad en su enfoque financiero. Utiliza la depreciación lineal para mantener una imagen estable ante inversores y métodos de depreciación acelerada, como el Double Declining Balance (DDB) y el Sum of the Years’ Digits (SOYD), para optimizar la eficiencia fiscal. Esta estrategia dual permite gestionar efectivamente tanto la percepción externa como la eficiencia interna.

La Depreciación Estratégica se establece así como una herramienta crucial para proteger la liquidez, optimizar la fiscalidad y reforzar la resiliencia empresarial en tiempos de incertidumbre. Con esta innovadora propuesta, Ricardo Ramos D’Agostino redefine la gestión financiera moderna, proporcionando a las empresas recursos valiosos para navegar en un entorno cada vez más complejo.

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