Google DeepMind ha publicado un paper que conviene leer con calma en marketing, aunque no hable de campañas, marcas ni redes sociales. “From AGI to ASI” analiza cómo podría evolucionar la inteligencia artificial desde sistemas de nivel humano hasta formas de superinteligencia artificial capaces de superar a grandes organizaciones de expertos. Y ahí está precisamente la conexión con el sector: el marketing moderno ya funciona como una organización de conocimiento, datos, creatividad, automatización, experimentación y toma de decisiones.
Durante los últimos dos años, buena parte de la conversación en marketing se ha centrado en la productividad inmediata: redactar más rápido, generar imágenes, resumir estudios, automatizar emails, crear variaciones de anuncios o producir contenido para SEO y redes sociales. Esa capa seguirá siendo importante, pero el paper de DeepMind apunta a una transformación más profunda. La pregunta deja de ser qué pieza puede producir una IA y pasa a ser cómo se reorganiza todo el sistema de trabajo cuando la IA empieza a coordinar investigación, estrategia, producción, medición y optimización.
La tesis del informe es que la AGI no sería necesariamente el punto final. Si se alcanza una inteligencia artificial general de nivel humano, el progreso podría continuar por varias rutas hasta sistemas mucho más capaces. DeepMind define la ASI no como “un modelo más listo que una persona”, sino como una inteligencia artificial capaz de superar a grandes colectivos humanos expertos en prácticamente todos los dominios relevantes. Para el marketing, eso significa imaginar no solo un asistente creativo mejor, sino estructuras enteras de agentes capaces de investigar mercados, probar mensajes, simular audiencias, ejecutar campañas y aprender de los resultados con una velocidad difícil de igualar por equipos humanos tradicionales.
Del asistente creativo al sistema de decisión
La primera ola de IA generativa en marketing ha sido muy operativa. Ha servido para acelerar tareas que antes consumían tiempo: borradores, titulares, copies, traducciones, resúmenes, guiones, propuestas visuales, respuestas a clientes o informes preliminares. Es útil, pero todavía se parece mucho a usar una herramienta dentro del proceso existente.
Lo que plantea DeepMind, llevado al terreno del marketing, es un cambio de escala. La IA no solo ayuda a ejecutar piezas; puede integrarse en cadenas de decisión más amplias. Un sistema de agentes podría detectar cambios en demanda, analizar conversaciones sociales, cruzar datos de CRM, proponer segmentos, generar hipótesis creativas, crear variaciones, lanzar pruebas, revisar métricas y recomendar ajustes. No como una tarea aislada, sino como un ciclo continuo.
| Fase del marketing | Uso actual de IA | Posible evolución con agentes avanzados |
|---|---|---|
| Investigación | Resúmenes, escucha social, análisis de tendencias | Detección continua de señales y oportunidades |
| Estrategia | Apoyo en briefing y segmentación | Simulación de escenarios y priorización de mercados |
| Creatividad | Generación de copies, imágenes y versiones | Sistemas de ideación, test y adaptación multicanal |
| Medios | Optimización de campañas y pujas | Agentes coordinando inversión según objetivos de negocio |
| Atención al cliente | Chatbots y respuestas asistidas | Agentes con contexto de cliente, producto y marca |
| Medición | Informes automáticos | Aprendizaje continuo sobre impacto real y calidad |
Este salto exige prudencia. En marketing, producir más no siempre equivale a vender mejor ni a construir marca. La IA puede multiplicar piezas mediocres con mucha facilidad. Por eso la función humana no desaparece: se desplaza hacia el criterio, la definición del problema, la protección de la marca, la interpretación cultural y la decisión sobre qué merece salir al mercado.
Las cuatro rutas de DeepMind vistas desde marketing
El paper identifica cuatro caminos posibles desde la AGI hacia la ASI. No son excluyentes y podrían avanzar en paralelo. Su lectura en clave de marketing ayuda a entender qué puede cambiar en agencias, departamentos internos, consultoras y plataformas tecnológicas.
La primera ruta es el escalado: más cómputo, más datos, modelos más grandes y más capacidad de inferencia. Para marketing, esto se traduce en herramientas capaces de manejar más contexto, más mercados, más idiomas, más canales y más variaciones. Una marca global podría trabajar con sistemas que conocen su histórico completo, su tono, sus restricciones legales, sus campañas previas y el comportamiento de distintos segmentos.
La segunda ruta es el cambio de paradigma algorítmico. Aquí entrarían arquitecturas que vayan más allá del stack actual de modelos generativos. Para el sector, esto podría significar IA más fiable en planificación, aprendizaje continuo, razonamiento sobre causalidad, comprensión audiovisual o simulación de comportamientos. Es la vía menos predecible, pero también la que podría cambiar de forma más radical la relación entre marca y consumidor.
La tercera es la auto-mejora recursiva. En marketing ya existe una versión débil: sistemas que prueban anuncios, aprenden de resultados y mejoran recomendaciones. Una versión más avanzada implicaría agentes que diseñan experimentos, aprenden qué tipo de mensaje funciona en cada contexto, generan nuevas hipótesis y refinan campañas sin depender de ciclos manuales tan lentos.
La cuarta ruta es la inteligencia colectiva multiagente. Esta quizá sea la más relevante para marketing. En lugar de un único modelo que lo hace todo, podríamos ver equipos de agentes especializados: uno analiza datos, otro estudia competencia, otro genera propuestas creativas, otro revisa compliance, otro calcula inversión, otro adapta contenido a cada canal y otro vigila la coherencia de marca. El resultado se parecería menos a una herramienta y más a una agencia automatizada o a un departamento de marketing digital ampliado.
| Ruta hacia ASI | Lectura para marketing |
| Escalado | Más capacidad para procesar datos, audiencias, canales y contexto |
| Nuevo paradigma | Mejores sistemas de planificación, comprensión cultural y aprendizaje |
| Auto-mejora recursiva | Campañas que aprenden y rediseñan experimentos de forma continua |
| Multiagente | Equipos de agentes especializados coordinando estrategia y ejecución |
El marketing no se libra de los frenos
DeepMind también dedica mucho espacio a los límites. Esto es importante para evitar una lectura ingenua. Una IA más potente no resuelve por sí sola los problemas clásicos del marketing: mala calidad de datos, atribución confusa, saturación publicitaria, falta de diferenciación, sesgos en medición o exceso de automatización sin criterio.
El primer freno es el muro de datos. Los modelos necesitan información de calidad, y en marketing ese problema es evidente. Muchas empresas tienen datos fragmentados, CRM incompletos, históricos mal etiquetados o métricas que miden actividad pero no valor real. Si el sistema aprende de datos pobres, automatizará decisiones pobres con más velocidad.
El segundo freno son los recursos. La IA avanzada requiere energía, infraestructura y costes. No todas las marcas podrán operar modelos propios o sistemas de agentes complejos. Esto puede ampliar la diferencia entre grandes empresas con capacidad tecnológica y pymes que dependerán de plataformas cerradas o servicios empaquetados.
El tercer freno es la barrera de la abstracción. DeepMind plantea si los sistemas entrenados sobre productos cognitivos humanos pueden generar conceptos radicalmente nuevos o si se limitan a recombinar lo ya existente. En marketing esto tiene una consecuencia directa: la IA puede generar campañas correctas, pero también tender a lo previsible. La originalidad estratégica seguirá necesitando una lectura humana de cultura, contexto, timing y riesgo.
El cuarto freno es regulatorio y social. La hiperpersonalización, los agentes comerciales autónomos, la generación masiva de contenido y la publicidad sintética pueden chocar con normas de privacidad, transparencia, propiedad intelectual y protección del consumidor. La confianza se convertirá en una variable competitiva.
La marca como sistema de confianza
En una era de agentes, la marca puede ganar más importancia, no menos. Si producir contenido se vuelve barato, la diferenciación ya no estará en publicar más. Estará en mantener una voz reconocible, una promesa creíble y una relación de confianza con el cliente.
El marketing tendrá que pasar de gestionar campañas a gestionar sistemas. Sistemas de datos, de agentes, de contenidos, de aprobaciones, de seguridad y de medición. La creatividad seguirá importando, pero dentro de una arquitectura más compleja donde cada decisión puede ser generada, evaluada o amplificada por IA.
Esto también cambia las competencias de los equipos. Harán falta perfiles capaces de diseñar flujos con agentes, evaluar resultados, entender datos, proteger identidad de marca, revisar riesgos legales y traducir objetivos de negocio en instrucciones claras para sistemas automatizados. El buen marketer no será solo quien escribe bien o domina una plataforma publicitaria, sino quien sabe dirigir una red de herramientas sin perder el criterio.
DeepMind no presenta la llegada de la ASI como una certeza inmediata ni como una promesa mágica. El paper insiste en que hay mucha incertidumbre y muchos límites físicos, económicos y lógicos. Pero su valor para marketing está en obligar a pensar más allá del uso táctico de la IA generativa.
La próxima etapa no irá solo de prompts mejores. Irá de organizaciones más rápidas, agentes especializados, decisiones más automatizadas y una presión creciente sobre la calidad de los datos y la confianza de marca. Quienes entiendan la IA solo como una máquina de producir contenido corren el riesgo de quedarse en la superficie. Quienes la vean como una nueva capa de coordinación podrán rediseñar cómo investigan, crean, venden y aprenden.
Preguntas frecuentes
¿Qué relación tiene el paper de DeepMind con el marketing?
Aunque el informe trata sobre AGI y superinteligencia, sus ideas afectan al marketing porque el sector depende de creatividad, datos, automatización, experimentación y toma de decisiones.
¿Qué cambiarían los agentes de IA en marketing?
Podrían coordinar investigación, segmentación, creatividad, medios, atención al cliente y medición, reduciendo tareas manuales y acelerando ciclos de prueba y aprendizaje.
¿La IA hará que las marcas produzcan mejor contenido automáticamente?
No necesariamente. Puede aumentar la producción, pero la calidad dependerá de datos, estrategia, criterio humano, revisión editorial y coherencia de marca.
¿Cuál será el papel humano en un marketing con IA avanzada?
Definir objetivos, interpretar contexto, proteger la marca, evaluar riesgos, decidir qué merece publicarse y asegurar que la automatización responde a una estrategia real.