El fenómeno del miedo a quedar obsoleto, conocido como FOGO (Fear Of Getting Obsolete), ha comenzado a afectar a la alta dirección en Alicante, extendiéndose más allá de los profesionales júnior. Sectores como la industria, las pymes, la logística y el turismo están experimentando transformaciones tecnológicas que generan una preocupación palpable entre los líderes empresariales, quienes temen perder relevancia en un mercado cambiante.
Históricamente, la obsolescencia profesional se relacionaba con trabajos vulnerables a la automatización. Sin embargo, la rápida evolución de la inteligencia artificial ha ampliado esta preocupación también a los directivos. Muchos sienten la presión de adaptar sus empresas para mantenerse competitivas. Aunque no temen perder inmediatamente sus puestos de trabajo, les preocupa perder influencia estratégica si no se adaptan al rápido ritmo de cambio.
Este temor se puede manifestar en lo que se conoce como «tecnoestrés», provocando una sobrecarga mental y dificultades para desconectar del entorno laboral. Según Pablo Olmos, director de Catenon para la Comunidad Valenciana, el problema no radica solo en la falta de habilidades técnicas, sino en una posible desalineación con las demandas del mercado. No se trata solo de manejar herramientas, sino de entender su impacto en modelos de negocio y competitividad.
El Informe del Futuro de los Empleos del World Economic Forum estima que el 44% de las habilidades actuales cambiarán antes de 2027 debido a la automatización. Además, un estudio de Workday Research revela que el 46% de los profesionales teme que sus competencias se vuelvan obsoletas en menos de cinco años. Esta preocupación es especialmente relevante para los directivos en Alicante y la Comunidad Valenciana, donde la digitalización aumenta la competencia.
Las presiones más altas afectan a CEOs y directores de operaciones, que deben integrar tecnología y IA sin perder enfoque en el negocio. Los directores financieros deben adaptarse a nuevas tecnologías en sus procesos, mientras que los responsables de Recursos Humanos deben liderar cambios culturales en entornos inciertos.
El mercado exige ahora un liderazgo con habilidades en adaptabilidad, visión tecnológica y liderazgo emocional. Las empresas en Alicante están redefiniendo sus procesos de selección directiva para reflejar esta necesidad de evolución constante. Las organizaciones enfrentan dificultades para cubrir posiciones críticas, reflejando un desajuste entre los perfiles tradicionales y las nuevas exigencias digitales. Según Olmos, atraer talento directivo y garantizar su relevancia son estrategias clave para mantener la competitividad en el futuro.