La gran máquina de censura social china: Weibo

 

 

Probablemente hayas escuchado más de una vez hablar del mundo de las redes sociales chinas. Y si en los gadgets logran copiar todo, no lo es menos la esfera del social media en el que se han inventado herramientas hechas a su medida, y que por supuesto cumplen a la perfección la ideología del gobierno chino. Nada de mensajes comprometidos, nada de críticas al gobierno y nada de temas tabú. Así, el clon de nuestro Twitter, porque en la práctica tanto su funcionamiento como su interfaz son parecidos la gran máquina de censura social china, Weibo, hace ver que lo social existe en China, aunque de origen propio, y que además no deja entrar nada más allá de lo que el gobierno admita.weibo

La gran máquina de censura social china: Weibo

Pero si hemos visto como en Twitter, los twits se mueven en muchos casos a la velocidad de la luz, ¿cómo consiguen en Weibo montar una máquina de censura tan potente ante tal velocidad? Lo cierto es que el gobierno chino tiene toda una maquinaria con servidores y trabajadores por detrás capaces de detectar el más mínimo comentario o actualización que quede fuera de las “políticas del régimen”

En cuestión de segundos se borran los comentarios que no gustan. Tanto así que no se deja paso a nada que pueda siquiera dar a entender en sentido figurado algo que no esté “aceptado” No se dan explicaciones. Se borra y punto. Cuando un mensaje es borrado en automático por la maquinaria del gobierno se cita “permiso denegado”, cuando lo hace el usuario porque se ha equivocado, aparece el mensaje “no existe” O sea que en todo momento se controla si el borrado ha sido automático o intencionado.

Y si tenemos en cuenta que detrás de esa gran máquina de censura de Weibo hay 4.200 censores trabajando en turnos de 8 horas, es fácil concluir que los más de 70.000 tweets por minuto que se publican no se escapan de la realidad social china de Weibo, en la que todo, aunque no lo parezca está controlado al dedillo por el gobierno del gigante asiático

Más info | MIT Technology Review