El odio en las redes sociales está empezando a convertirse en un problema para los principales analistas y psicólogos. El incremento en la virulencia de los mensajes ha llevado a diferentes partidos políticos a cerrar sus cuentas a comentarios, para evitar los insultos, pero incluso hay países donde se está analizando la posibilidad de identificar y responsabilizar a los usuarios por los mensajes que dejan en las redes sociales.

Hechos trágicos como el asesinato de homosexuales en Irán, arrojados al vacío por el Estados Islámico; o los fuertes brotes de xenofobia tras los ataques terroristas a la revista Charlie Hebdo dan cuenta de un momento de gran violencia y contraposición entre los habitantes de diferentes países del mundo.

Fuente:  Pixabay
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Violencia en palabras y ausencia de responsabilidad

El problema con las redes sociales actuales es que se vuelve muy difícil encontrar a los autores de determinados mensajes virulentos y discriminadores. Claro que hay mecanismos para censurar esos mensajes, pero difícilmente se pueda atrapar al que promovió el primer mensaje y por eso las redes sociales y los foros de diarios y revistas se llenan de mensajes atacando a aquellos que piensan diferente.

Las redes sociales no ayudan a detectar a los autores ya que promueven una suerte de anonimato. De lo contrario puede que haya una mala utilización de medidas de seguridad que ataquen a la privacidad de los usuarios. Twitter, Facebook e Instagram son tres de las redes sociales más usadas donde, en mayor o menor medida, se comparten mensajes discriminadores y violentos aprovechando la llegada masiva de estos mensajes que pasan a estar directamente circulando por la web.

Gobiernos como el de Francia están analizando medidas para lograr que los usuarios se hagan responsable de sus comentarios, y con el miedo a la sanción se espera que haya una fuerte reducción en los mensajes discriminadores. Queda por ver si se implementan medidas de este tipo.