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El 85% de los jóvenes han aceptado peticiones de amistad de extraños

La seguridad en internet es uno de los temas más preocupantes, tanto a nivel individual como colectivo. Hoy en día, toda nuestra información está en la red. Desde informes médicos hasta datos bancarios o información personal. Si esa información cae en manos ajenas, podría suponer un importante problema. A raíz de la pandemia, el uso de internet se acrecentó al ser la única forma de estar en contacto con otras personas. La desinformación ha sido de las primeras cosas que las personas han visto como se puede usar mal internet, pero también las estafas han sido las grandes protagonistas: un aumento de un 70% en los delitos cometidos durante el año.

Esto era algo que iba a ocurrir, ya que al paralizarse la vida en la calle, los ladrones han tenido que innovar. Entre todos los grupos de personas, los más vulnerables a sufrir este tipo de robos son los mayores, que no están familiarizados con el uso de las nuevas tecnologías, y los jóvenes que no son capaces de detectar los engaños.

Los jóvenes y la seguridad en la red

Centrándonos en los jóvenes podríamos pensar que al no disponer generalmente de cuenta bancaria, será más difícil estafarlos, pero esto no es así. Los dispositivos que usan tienen en ocasiones conexión a las cuentas bancarias o a la facturación móvil de los padres, pudiendo crear un cargo sin demasiada complejidad. También es preocupante los engaños que terminan convirtiéndose en extorsión, sobre todo cometidos hacía adolescentes, situaciones tan complejas como casos de chantajes emocionales que terminan en envíos de fotos íntimas en los peores casos.

Por estas razones, siempre se recomienda tanto a los padres como en las escuelas enseñar el buen uso de internet y sus herramientas, ya que pueden ser muy beneficiosas si se dan su uso correctamente. Estos consejos son aplicables a cualquier persona, pero son los niños y jóvenes de la generación Z que han nacido y crecido ya dentro de este mundo hiperconectado a los que más atención hay que prestar.

  • No contactar con gente extraña, es decir, fuera del círculo familiar o de amistad. Más de un 85% de los jóvenes han establecido o aceptado peticiones de amistad de personas que no conocen ni tienen vínculos cercanos de amigos. Esta práctica, aunque habitual a la hra de hacer amistades online, puede acarrear problemas ya que es difícil conocer quién está detrás de la pantalla.
  • La conexión de internet debe ser segura: evitar puntos wifi abiertos de espacios públicos es una buena forma de proteger nuestra privacidad en cuanto a los datos que registramos mientras permanecemos conectados a esa red.
  • Eliminar correos sospechosos y no clicar en enlaces no reconocidos. Un 37% de los jóvenes han abierto alguna vez un correo electrónico o anuncio fraudulento, dejando expuestos sus datos o introduciendo virus a sus dispositivos. Aunque no haya un robo bancario, estas técnicas también se usan para robar material privado como pueden ser fotografías o documentos.
  • Cuidar las contraseñas y la información confidencial. Uno de los temas en los que las fuerzas de seguridad insisten, es en poner contraseñas difíciles de adivinar y no compartirlas. Algo tan lógico como esto, es cada año demostrado como necesario de recordar, ya que las contraseñas más utilizadas aún son fechas de nacimiento, fácilmente encontrables o la palabra “contraseña”. Para una correcta protección deben ser combinaciones de números, letras y símbolos que no se puedan relacionar fácilmente con nosotros.

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