Un informe de la Open Observatory of Network Interference (OONI) Foundation ha puesto cifras al daño colateral provocado por los bloqueos de direcciones IP aplicados en España durante las retransmisiones de partidos de LaLiga. El estudio concluye que más de 554.000 dominios legítimos quedaron afectados en algún momento entre enero y junio de 2026, pese a que las medidas pretendían cortar el acceso a un número reducido de servicios relacionados con emisiones deportivas no autorizadas.

Las claves de los bloqueos de LaLiga en 20 segundos

  • OONI detectó 554.507 dominios afectados entre 9,2 millones analizados.
  • En algunas franjas bastó con bloquear entre 4 y 20 IP para inutilizar más de 400.000 webs.
  • Las restricciones alcanzaron 7.441 direcciones de 36 proveedores.
  • También se observaron interceptaciones TLS en la red de Digi.
  • Medios como diariodelamancha.com, noticias.madrid y noticias.ai han sufrido interrupciones similares.

La lucha contra la piratería audiovisual responde a un problema real. Los operadores pagan grandes cantidades por los derechos deportivos y las emisiones ilegales generan pérdidas para clubes, plataformas y titulares de contenidos. Sin embargo, los datos recopilados por OONI plantean dudas serias sobre la proporcionalidad técnica de las medidas utilizadas en España.

Bloquear una dirección IP ya no equivale necesariamente a cerrar un único sitio web. Buena parte de internet funciona sobre infraestructuras compartidas donde miles de dominios utilizan los mismos servidores, redes de distribución de contenidos o servicios de protección. Cuando una operadora corta una IP completa puede dejar fuera de servicio a numerosas páginas que no guardan relación con el objetivo perseguido.

Un pequeño número de IP bloqueadas puede afectar a cientos de miles de webs

OONI analizó mediciones recogidas desde redes españolas entre el 1 de enero y el 1 de junio de 2026. También realizó consultas del sistema de nombres de dominio, conocido como DNS, sobre una lista de 9,2 millones de páginas procedentes de fuentes como Cloudflare Radar, Tranco, Citizen Lab, Majestic Million y registros públicos de certificados.

El resultado fue que 554.507 dominios, aproximadamente un 5,8 % de la muestra, estuvieron afectados en algún momento durante los horarios de partidos. La estimación es ligeramente inferior a los 554.510 dominios citados en el resumen ejecutivo del propio informe por diferencias en el tratamiento de los datos, pero ambas cifras describen la misma magnitud.

En muchas retransmisiones, el bloqueo de entre 4 y 20 direcciones IP durante una ventana de una hora llegó a afectar a más de 400.000 dominios diferentes. OONI documentó incluso franjas en las que las restricciones superaron las 477.000 páginas en una sola red.

El problema está relacionado con la arquitectura actual de internet. Empresas como Cloudflare actúan como intermediarios entre el visitante y el servidor original. Una sola IP puede atender a miles de webs y distinguirlas mediante el nombre solicitado en la conexión.

Según el informe, 501.305 de los dominios afectados utilizaban infraestructura de Cloudflare, aunque estaban distribuidos en solo 2.218 de las IP bloqueadas. Squarespace concentró 18.592 dominios afectados en una única dirección.

Amazon mostraba el patrón contrario: 11.647 dominios repartidos entre 4.286 IP. Esto significa que el impacto de bloquear una dirección no es igual en todos los proveedores. Cortar una IP muy compartida puede dejar inaccesibles miles de servicios independientes a la vez.

Amnistía Internacional, Greenpeace y servicios públicos entre los afectados

La lista de sitios perjudicados no se limita a páginas pequeñas o proyectos personales. OONI identificó dominios relacionados con organizaciones de derechos humanos, organismos públicos, universidades, medios de comunicación y entidades humanitarias.

Entre ellos aparecen versiones nacionales de Amnistía Internacional, capítulos de la Unión Americana de Libertades Civiles, Transparencia Internacional, UNICEF, ACNUR, Cáritas y Greenpeace. También se vieron afectados dominios del Senado de Australia, instituciones judiciales, administraciones locales, revistas académicas y centros universitarios.

El informe incluye además servicios relacionados con el desarrollo y la seguridad, como el registro de Terraform, puntos de acceso de Amazon S3, el proyecto Qubes OS y un espejo de Debian.

Otros sitios afectados pertenecían a medios de comunicación, plataformas de mensajería o servicios de consumo que no tenían relación aparente con la retransmisión de fútbol. Junto a ellos figuraban dominios que sí eran objetivos vinculados a emisiones deportivas no autorizadas.

La coexistencia de ambos grupos demuestra el problema central: la técnica empleada no siempre diferencia entre el servicio presuntamente infractor y el resto de páginas que comparten la misma infraestructura.

Este daño colateral no es una hipótesis distante para los editores digitales españoles. En la experiencia de los responsables de diariodelamancha.com, noticias.madrid y noticias.ai, varias de sus webs también han sufrido interrupciones coincidentes con estas ventanas de bloqueo, pese a no ofrecer retransmisiones deportivas ni contenidos relacionados con la piratería.

Para un medio digital, una caída de este tipo puede traducirse en pérdida de lectores, reducción de ingresos publicitarios, errores en buscadores y alertas de disponibilidad. Además, resulta especialmente difícil de diagnosticar porque la página puede funcionar con normalidad desde unas redes y permanecer inaccesible desde otras.

OONI detectó interceptaciones TLS en la red de Digi

Uno de los hallazgos más delicados del informe afecta a Digi Mobil. OONI observó señales de ataques o interceptaciones de tipo TLS Man-in-the-Middle, una técnica en la que un sistema situado entre el usuario y el servidor presenta un certificado distinto al legítimo.

El protocolo TLS es el que protege las conexiones HTTPS y permite comprobar que el usuario se comunica realmente con la web solicitada. Cuando aparece un certificado inyectado por un intermediario, el navegador puede mostrar un aviso de seguridad o impedir la conexión.

OONI detectó este comportamiento sobre 7.334 direcciones IP, pertenecientes a 14 sistemas autónomos y relacionadas con 10.759 dominios. El certificado observado era autofirmado y utilizaba referencias genéricas como core1.netops.test.

El estudio considera que una sola observación de este certificado basta para confirmar que la conexión fue interceptada. No implica necesariamente que el contenido cifrado se leyera, porque el navegador debería rechazar el certificado inválido, pero sí supone una alteración del intento de conexión y plantea preguntas sobre privacidad, seguridad y transparencia.

Digi no fue el único operador analizado. OONI observó bloqueos en redes de Telefónica, Orange, MásMóvil, Vodafone, Euskaltel y otros proveedores. La intensidad y la frecuencia variaron entre compañías.

Telefónica destacó como uno de los operadores que aplicó las medidas con mayor regularidad. En general, los bloqueos comenzaban poco antes del inicio de los partidos y se retiraban después del final, lo que refuerza su relación temporal con las retransmisiones de LaLiga.

Combatir la piratería sin bloquear infraestructura compartida

El origen de estas medidas se encuentra en una resolución del Juzgado de lo Mercantil número 6 de Barcelona, que autorizó el bloqueo de direcciones vinculadas con retransmisiones no autorizadas. Las primeras restricciones de este tipo comenzaron a notificarse en febrero de 2025.

El bloqueo por IP puede resultar útil cuando el servicio infractor no utiliza un dominio estable, cambia constantemente de dirección o trabaja con proveedores que no colaboran. Sin embargo, organismos europeos ya habían advertido del riesgo de afectar a terceros cuando las direcciones pertenecen a infraestructuras compartidas.

Entre las medidas recomendadas se encuentran excluir rangos utilizados por alojamiento compartido, limitar estrictamente la duración de los bloqueos y aplicar mecanismos de revisión rápidos. El informe de OONI señala que, aunque la mayoría de las restricciones se concentró durante los partidos, esa limitación temporal no evitó un impacto amplio sobre servicios legítimos.

El estudio reconoce varias limitaciones. Las mediciones proceden de usuarios voluntarios y no cubren todas las redes ni todas las direcciones existentes. Además, la lista analizada incluye 9,2 millones de dominios, pero internet alberga muchos más.

Estas limitaciones tienden a reducir, no a aumentar, el daño observado. Los propios investigadores consideran que el número real de sitios afectados podría ser superior.

Proteger los derechos de autor no exige aceptar cualquier método técnico. Una medida judicial puede perseguir un fin legítimo y, al mismo tiempo, aplicarse de una forma desproporcionada. Cuando el bloqueo de unas pocas direcciones deja fuera de servicio cientos de miles de páginas ajenas al conflicto, el sistema necesita más precisión, supervisión independiente y mecanismos de reclamación.

La discusión no debería enfrentar la defensa de la propiedad intelectual con la libertad de internet. El reto consiste en combatir las retransmisiones ilegales sin convertir a medios, organizaciones sociales, empresas y usuarios en daños colaterales de una medida dirigida contra terceros.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos dominios fueron afectados por los bloqueos de LaLiga?

OONI identificó 554.507 dominios afectados en algún momento entre enero y junio de 2026, dentro de una muestra de 9,2 millones de páginas.

¿Por qué se bloquean webs que no ofrecen fútbol ilegal?

Porque muchas páginas comparten la misma dirección IP a través de proveedores como Cloudflare, Amazon o Squarespace. Al bloquear la IP completa también se interrumpe el acceso a dominios legítimos alojados en ella.

¿Qué operadores aplicaron los bloqueos?

El informe detectó restricciones en redes de Telefónica, Orange, MásMóvil, Vodafone, Euskaltel y Digi, entre otras. La frecuencia y la intensidad variaron según el proveedor.

¿Qué significa una interceptación TLS Man-in-the-Middle?

Significa que un sistema situado entre el usuario y la web presenta un certificado diferente al legítimo. Esto altera la conexión segura y puede provocar avisos, errores de acceso y riesgos para la privacidad.

Lo último

×