Un tiburón acercándose a un cable en el fondo del océano y clavándole los dientes parece una escena creada para hacerse viral. El vídeo existe y en 2014 alimentó la idea de que los tiburones podían amenazar Internet. Pero estos animales no son los únicos que históricamente han interactuado con los cables submarinos: también se han documentado daños causados por barracudas y otros peces, mientras que antiguas instalaciones llegaron a protagonizar encuentros mucho más insólitos con grandes animales marinos.
Las claves de los animales y los cables submarinos en 30 segundos
- Los tiburones han mordido cables submarinos, aunque actualmente representan un riesgo excepcional.
- Documentos técnicos también identifican a barracudas y otros peces entre los responsables históricos de daños.
- Las mordeduras podían perforar el aislamiento y provocar fallos eléctricos.
- Los diseños modernos, el blindaje y el enterramiento han reducido enormemente estos incidentes.
- El verdadero peligro sigue siendo humano: pesca y anclas causan alrededor del 70-80 % de las averías actuales.
La distinción es importante porque bajo la etiqueta de «ataques de tiburones» se ha simplificado durante años una historia bastante más amplia. Las estadísticas de la industria suelen agrupar estos incidentes históricos dentro de categorías como mordeduras de peces, por lo que no siempre es posible identificar qué especie provocó cada avería.
Lo que sí está documentado es que determinados animales han dejado incluso sus dientes incrustados en las cubiertas de antiguos cables.
Y tampoco conviene imaginar los fondos oceánicos como un campo de batalla entre la fauna marina e Internet. En las redes actuales, las averías relacionadas con animales son extraordinariamente raras frente a las provocadas accidentalmente por actividades humanas. TeleGeography señala que entre 2007 y 2014 no se atribuyó ningún fallo de cable a mordeduras de peces, categoría que incluye a los tiburones.
Del famoso tiburón a las barracudas que también mordían cables
La historia más conocida comenzó con unas imágenes que alcanzaron una enorme difusión en 2014.
El vídeo mostraba a un tiburón acercándose a un cable submarino, mordiéndolo y alejándose después. La secuencia generó titulares sobre tiburones interesados en las conexiones de Internet.
El International Cable Protection Committee (ICPC) intervino aquel mismo año para poner el fenómeno en perspectiva. La organización señaló que no se conocían con certeza el tipo de cable mostrado, su profundidad o su ubicación y recordó que los daños provocados por este tipo de ataques eran históricamente poco frecuentes.
Sin embargo, las mordeduras a cables sí cuentan con antecedentes.
Un informe elaborado por el ICPC y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente recoge que se han encontrado dientes incrustados en las cubiertas de cables dañados. Entre los animales identificados aparecen tiburones de aguas poco profundas y profundas, barracudas y otros peces.
| Animal o grupo | Interacción documentada |
|---|---|
| Tiburones | Mordeduras históricas en cables |
| Barracudas | Identificadas como causantes de daños |
| Otros peces | Mordeduras agrupadas históricamente como fallos por peces |
| Grandes animales marinos | Existen registros históricos de interacciones, aunque son excepcionales |
Las barracudas son un ejemplo menos conocido.
Estos grandes peces depredadores disponen de una mandíbula provista de dientes capaces de causar daños considerables. Los informes históricos sobre cables submarinos las incluyen entre las especies identificadas tras determinados incidentes.
El mecanismo por el que una mordedura podía terminar provocando una avería era relativamente sencillo.
Los dientes penetraban las capas exteriores y podían llegar a deteriorar el aislamiento. Si alcanzaban determinados componentes, el conductor eléctrico que alimentaba el sistema podía entrar en contacto con el agua del mar y provocar un fallo.
El problema era especialmente relevante porque un cable submarino de telecomunicaciones no contiene únicamente fibra óptica. Los sistemas de larga distancia necesitan alimentar eléctricamente los repetidores o amplificadores instalados a lo largo de la ruta.
Una perforación del aislamiento puede por tanto causar problemas aunque las fibras ópticas interiores no hayan quedado completamente seccionadas.
¿Y ballenas, cangrejos o pulpos?
Aquí conviene separar las historias llamativas de los daños realmente documentados.
Las ballenas aparecen en la historia de los cables submarinos por interacciones excepcionales con infraestructuras antiguas. El informe ambiental del ICPC recoge referencias históricas sobre interacciones con otros animales marinos y analiza específicamente la cuestión de los cetáceos.
Eso no convierte a las ballenas en una amenaza habitual para los cables modernos. De hecho, la ausencia de incidentes recientes constituye una de las razones utilizadas para señalar que este tipo de interacciones son extraordinarias.
Con otros animales populares del fondo marino hay todavía menos razones para preocuparse.
Pulpos, calamares, cangrejos y otros crustáceos pueden encontrarse alrededor de infraestructuras instaladas sobre el lecho marino, pero eso no permite afirmar que sean una causa relevante de averías en cables de telecomunicaciones. Los principales informes sobre fallos no los sitúan entre las amenazas habituales.
Esta diferencia evita convertir cualquier fotografía de un animal encima de un cable en una historia sobre una posible caída de Internet.
| Animal | ¿Amenaza relevante para los cables actuales? |
|---|---|
| Tiburones | No. Casos históricos, actualmente excepcionales |
| Barracudas | Daños históricos documentados |
| Otros peces | Algunos antecedentes históricos |
| Ballenas | Interacciones históricas excepcionales |
| Pulpos y calamares | Sin evidencia de que sean una causa relevante de fallos |
| Cangrejos y crustáceos | Sin evidencia de que sean una causa relevante de fallos |
También hay otra curiosidad: los cables no necesariamente perjudican a la fauna que vive alrededor de ellos.
El ICPC mantiene investigaciones sobre la convivencia de estas infraestructuras con el medio marino y ha publicado documentación específica sobre cables y biodiversidad. La organización trabaja precisamente sobre cómo instalar, operar y retirar estas infraestructuras reduciendo sus efectos sobre el entorno.
Por qué los animales dejaron prácticamente de romper cables
La historia de los daños provocados por peces está muy relacionada con la evolución tecnológica de los propios cables.
Los primeros cables telegráficos submarinos y posteriores sistemas coaxiales tenían características muy diferentes de las actuales redes de fibra óptica.
Los documentos históricos indican que los ataques de peces se producían inicialmente sobre todo en la plataforma continental. Con la evolución de las técnicas de protección y el enterramiento de los cables en determinadas zonas, estos incidentes fueron desplazándose y finalmente reduciéndose hasta convertirse en algo excepcional.
Los cables actuales tampoco tienen la misma protección a lo largo de toda su ruta.
Las zonas costeras son especialmente delicadas porque concentran actividad pesquera, barcos y anclas. Allí puede utilizarse una protección considerable y, cuando las características del terreno lo permiten, los cables pueden enterrarse.
En aguas profundas la situación cambia. Existe mucha menos actividad humana y el cable puede descansar directamente sobre el fondo.
La experiencia acumulada durante décadas también ha permitido identificar mejor las rutas y los riesgos.
Por eso el protagonista de una avería moderna difícilmente será un animal.
Las cifras actuales del ICPC hablan de aproximadamente 150 a 200 fallos anuales de cables submarinos de telecomunicaciones en todo el mundo. Entre el 70 % y el 80 % están relacionados con actividades humanas accidentales, principalmente pesca y anclas.
Las anclas por sí solas representan aproximadamente el 30 % de los incidentes anuales, según el ICPC.
| Causa | Peso aproximado |
|---|---|
| Pesca y anclas | 70-80 % de los fallos |
| Solo anclas | Alrededor del 30 % |
| Fenómenos naturales y otras causas | Parte minoritaria |
| Mordeduras de animales | Excepcionales actualmente |
La diferencia resulta enorme.
Mientras un tiburón necesita acercarse a un cable y conseguir perforar sus protecciones, un barco puede enganchar accidentalmente una infraestructura con un ancla o un equipo de pesca y ejercer sobre ella fuerzas enormes.
TeleGeography calcula que los accidentes relacionados con barcos pesqueros y anclas representan aproximadamente dos tercios de los fallos, mientras que califica las mordeduras de tiburones como extraordinariamente raras.
La pesca introduce además un riesgo indirecto que tampoco tiene que ver con los animales. El ICPC ha advertido, por ejemplo, sobre los dispositivos de concentración de peces (FAD, por sus siglas en inglés), estructuras utilizadas en determinadas pesquerías que pueden interferir con operaciones de instalación y mantenimiento de cables. El pez vuelve a aparecer en la historia, pero esta vez el problema procede del equipo utilizado por las personas para capturarlo.
Un cable roto no significa que Internet desaparezca
Que se produzcan hasta 200 fallos al año puede parecer incompatible con la estabilidad de las comunicaciones internacionales.
La explicación está en la redundancia.
Los operadores distribuyen sus conexiones entre diferentes sistemas submarinos. Cuando uno queda fuera de servicio, el tráfico puede redirigirse por otras rutas mientras un buque especializado se desplaza hasta la zona y realiza la reparación.
TeleGeography explica que esta estrategia de diversificación es precisamente la razón por la que la mayoría de las roturas pasa inadvertida para el público.
La situación es más delicada en países o territorios conectados mediante pocos cables, especialmente cuando un terremoto, corrimiento submarino u otro fenómeno afecta simultáneamente a varias rutas.
La historia de los animales que atacan Internet resulta, por tanto, bastante menos amenazante de lo que sugieren sus imágenes.
Tiburones, barracudas y otros peces han conseguido dañar cables a lo largo de la historia. Incluso existen registros de dientes encontrados en sus cubiertas. Pero las mejoras de diseño y protección han convertido esas averías en una rareza.
El famoso tiburón consiguió algo mucho más duradero que cortar Internet: convertirse en la cara visible de uno de los mitos tecnológicos más persistentes de la red.
Los datos señalan hacia otro culpable. Cuando un cable submarino falla actualmente, tiene mucho más sentido buscar un pesquero o un ancla que una mandíbula con dientes.
Preguntas frecuentes
¿Qué animales pueden dañar los cables submarinos?
Existen daños históricos atribuidos a tiburones, barracudas y otros peces. En algunos cables llegaron a encontrarse dientes incrustados en las cubiertas, aunque estos incidentes son actualmente muy raros.
¿Las ballenas pueden romper cables de Internet?
Se han documentado interacciones históricas entre grandes animales marinos y cables, pero no constituyen una causa habitual de averías en las redes modernas.
¿Los pulpos o los cangrejos pueden cortar un cable submarino?
Pueden interactuar con infraestructuras situadas en el fondo marino, pero las fuentes consultadas no los identifican como una causa relevante de fallos en los cables modernos de telecomunicaciones.
¿Cuál es el mayor peligro para los cables submarinos?
Las actividades humanas accidentales. El ICPC estima que aproximadamente el 70-80 % de los fallos procede principalmente de la pesca y las anclas de los barcos.