Hoy en día, las citas a ciegas no son lo que eran. De hecho basta saber el nombre completo de alguien o su dirección de correo electrónico para conocerlo casi todo (o almenos lo que dice ser en internet) sobre él/ella.

Basta “googlear” un nombre para obtener resultados de todo tipo, incluidos los de las redes sociales, en las que los usuarios suelen compartir información de carácter más personal. A pesar de las recomendaciones de seguridad que se dan al usar las redes sociales, casi todos tienen abierto su perfil en buscadores, lo que implica que si tecleo el nombre de fulanito en Google, o lo que es lo mismo googleas a tu cita a ciegas en el buscador antes de conocerle, podrás saber tantos y tantos detalles sobre la persona.

Sin embargo aquí llega la cuestión fundamental ¿Googlear o no googlear? La respuesta es sencilla. Si una primera cita pretende fundamentalmente que el otro se de a conocer, si se opta por googlear como verdaderos investigadores, más de la mitad d ela magia del primer momento se ha perdido. Aunque un poc de cotilleo, no hace daño a nadie, por loq ue yo optaría por una opción intermedia, algo así como “googlear a medias” y quizás incluso fisgar un poqueito en el perfil de Facebook si está abierto. Y es que las tentaciones son tantas en esto de las redes sociales.

Fuente | BBC