La Comisión Europea prepara una nueva regulación que impediría a los menores de 13 años acceder por su cuenta a redes sociales y limitaría hasta los 15 años la creación de cuentas sin autorización parental. El denominado EU Kids Act también alcanzaría a determinados videojuegos, servicios de vídeo y chatbots de inteligencia artificial, con obligaciones específicas para evitar diseños adictivos, interacciones perjudiciales y vínculos emocionales inapropiados con asistentes de IA. La propuesta se presentará formalmente el jueves y todavía deberá superar el proceso legislativo europeo.

Las claves del EU Kids Act en 30 segundos

  • Los menores de 13 años quedarían limitados a servicios adaptados a niños y bajo supervisión parental.
  • Entre los 13 y 15 años sería necesaria autorización de padres o tutores para crear determinadas cuentas.
  • Las reglas alcanzarían redes sociales, plataformas de vídeo, algunos videojuegos y servicios de IA conversacional.
  • Bruselas quiere utilizar sistemas de verificación de edad que reduzcan la entrega de datos personales.
  • El borrador contempla sanciones que podrían alcanzar el 6 % de la facturación anual para determinados incumplimientos.

La iniciativa fue anticipada este miércoles por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante su discurso sobre el estado de la Unión. La presidenta resumió el planteamiento con dos límites: ningún acceso autónomo a redes sociales por debajo de los 13 años y ninguna cuenta personal antes de los 15.

Hay un matiz importante: no se trata todavía de una prohibición que haya entrado en vigor. La Comisión presentará su propuesta legislativa y posteriormente tendrá que negociarse dentro del procedimiento europeo. Por tanto, los límites de edad y las obligaciones concretas pueden cambiar antes de convertirse en legislación aplicable.

De los 13 a los 15 años, cuentas supervisadas por los padres

El sistema que prepara Bruselas establece diferentes niveles de protección según la edad.

Los menores de 13 años no podrían disponer de una cuenta personal ordinaria en las plataformas afectadas. El planteamiento conocido hasta ahora contempla que puedan acceder a servicios específicamente diseñados para niños y bajo supervisión parental.

La situación cambiaría al cumplir 13 años.

Entre los 13 y 15 años, los adolescentes podrían acceder a determinadas plataformas mediante cuentas controladas o autorizadas por padres o tutores. Esas cuentas tendrían restricciones adicionales, entre ellas controles parentales, límites temporales y configuraciones de privacidad reforzadas.

A partir de los 15 años desaparecería esa exigencia general de autorización parental, aunque seguirían existiendo obligaciones específicas para proteger a todos los menores de 18 años.

El modelo puede resumirse así:

EdadRégimen planteado
Menores de 13Sin cuenta personal ordinaria; acceso a servicios infantiles bajo supervisión
13-15 añosCuenta con autorización y controles parentales
15-17 añosAcceso sin autorización parental general, pero con protecciones específicas
18 años o másRégimen general para adultos

La intención de Bruselas es que la responsabilidad no recaiga únicamente sobre los padres.

Las plataformas tendrán que demostrar que sus productos incorporan mecanismos adecuados para proteger a los menores. Es una evolución del enfoque que la Unión Europea ya aplica mediante la Ley de Servicios Digitales (DSA), que obliga a las grandes plataformas a evaluar y reducir riesgos para los usuarios más jóvenes.

La Comisión ya publicó directrices que recomiendan, entre otras medidas, cuentas privadas por defecto, cambios en los algoritmos de recomendación y desactivar funciones que favorezcan un uso excesivo, como reproducción automática, determinadas notificaciones o mecanismos diseñados para mantener la interacción.

Los chatbots de IA entran directamente en la regulación infantil

Uno de los aspectos más interesantes del EU Kids Act es que el problema ya no se plantea únicamente alrededor de TikTok, Instagram, Facebook o YouTube.

La Comisión quiere incluir también servicios de inteligencia artificial conversacional y compañeros virtuales basados en IA. El borrador conocido por medios como Financial Times, Bloomberg y Euronews incluye expresamente los chatbots conversacionales entre los servicios que deberán incorporar protecciones adicionales.

Esto puede afectar a servicios generalistas de IA cuando sean utilizados por menores, aunque las obligaciones concretas dependerán de la redacción definitiva y de cómo se clasifique cada servicio.

El problema que intenta abordar Bruselas es diferente al de una red social.

Un adolescente puede pasar mucho tiempo conversando con un asistente que responde inmediatamente, recuerda el contexto de la conversación y adapta sus respuestas. En determinados servicios diseñados expresamente como compañeros virtuales, esa interacción puede construirse para simular relaciones personales.

La propuesta europea pretende limitar diseños que puedan fomentar dependencias emocionales perjudiciales y exigir mecanismos que reduzcan el riesgo de interacciones dañinas para menores.

También entrarían en el ámbito de las nuevas medidas determinados videojuegos y plataformas de juego en línea.

La razón es que algunos de esos servicios incorporan elementos que se parecen cada vez más a una red social: perfiles, mensajes privados, comunidades, contenido generado por usuarios, recomendaciones y sistemas destinados a aumentar el tiempo de permanencia.

Por tanto, Bruselas plantea la protección atendiendo más al riesgo del servicio que a la etiqueta comercial de la aplicación.

Una aplicación europea comprobará la edad sin revelar necesariamente la identidad

La aplicación práctica de cualquier límite de edad tiene un problema evidente: ¿cómo sabe Instagram, TikTok o un chatbot que delante de la pantalla hay un niño de 12 años?

Preguntar la fecha de nacimiento ha demostrado ser insuficiente.

La propia Comisión Europea concluyó preliminarmente en abril que las medidas utilizadas por Meta no impedían adecuadamente que menores de 13 años accedieran a Instagram y Facebook. Entre los problemas identificados estaba precisamente la posibilidad de introducir una fecha de nacimiento falsa sin una comprobación efectiva posterior.

Bruselas lleva tiempo trabajando en una solución europea de verificación de edad.

En abril de 2026 la Comisión recomendó a los Estados miembros desplegar antes del 31 de diciembre de 2026 una solución basada en el marco europeo común de verificación de edad. Podrá funcionar como aplicación independiente o integrarse en las carteras europeas de identidad digital.

La idea es evitar que verificar la edad signifique entregar el DNI, nombre, dirección y fecha de nacimiento a cada plataforma.

El sistema está diseñado para que un usuario pueda acreditar que supera una determinada edad sin comunicar más información personal de la necesaria. La Comisión afirma que su solución europea está preparada para preservar la privacidad durante esa comprobación.

Este punto será especialmente sensible.

Obligar a verificar la edad de millones de usuarios puede aumentar la protección de los menores, pero también introduce riesgos de privacidad si el mecanismo exige almacenar documentos de identidad o crea bases de datos que relacionen identidades reales con actividad digital.

El enfoque europeo intenta separar ambas cuestiones: demostrar una condición de edad sin necesidad de revelar la identidad completa.

Las multas podrían alcanzar el 6 % de la facturación anual

El borrador conocido contempla sanciones importantes para las empresas que incumplan determinadas obligaciones.

Bloomberg informa de que las multas podrían llegar al 6 % de la facturación anual, una escala comparable a la utilizada en otras normas digitales europeas.

Las compañías afectadas no serían exclusivamente las grandes redes sociales.

Según los documentos conocidos hasta ahora, el alcance potencial incluye:

  • redes sociales y plataformas para compartir vídeos;
  • tiendas de aplicaciones;
  • determinados videojuegos y servicios de juego en línea;
  • compañeros virtuales basados en inteligencia artificial;
  • chatbots conversacionales de IA.

La lista definitiva y las obligaciones de cada categoría dependerán del texto que publique la Comisión y de las modificaciones que reciba posteriormente durante su tramitación.

Bruselas tampoco parte de cero.

La DSA ya impone obligaciones específicas de protección de menores. En julio, por ejemplo, la Comisión comunicó a TikTok sus conclusiones preliminares de que determinadas configuraciones de las cuentas de menores no alcanzaban el nivel de seguridad exigido por la normativa europea. La Comisión cuestionó que menores pudieran mantener determinadas cuentas públicas y que su contenido pudiera recomendarse ampliamente a otros usuarios.

El Kids Act pretende convertir esa política en un marco más amplio y directamente vinculado con la edad.

España tendrá que encajar sus propias medidas con el marco europeo

La propuesta también puede afectar a los planes nacionales que distintos Estados miembros llevan meses preparando.

Francia y España se encuentran entre los países que han estudiado o tramitado medidas para limitar el acceso de menores a determinadas plataformas. Algunos intentos nacionales han encontrado dificultades jurídicas precisamente porque los servicios digitales operan en un mercado europeo común.

Una regulación comunitaria permitiría establecer un marco común para los 27 Estados miembros.

Eso no elimina automáticamente la capacidad nacional de adoptar medidas adicionales, pero puede reducir la fragmentación y evitar que una plataforma tenga que desarrollar un sistema completamente diferente de verificación y control parental para cada país.

Para España, el texto definitivo será especialmente relevante por su relación con las iniciativas nacionales de protección de menores en internet.

También determinará hasta dónde puede llegar cada Estado al establecer edades mínimas diferentes o requisitos adicionales.

El gran cambio es trasladar parte de la responsabilidad a las plataformas

Durante años, buena parte de la protección digital infantil se ha apoyado en una recomendación sencilla: los padres deben controlar lo que hacen sus hijos en internet.

El planteamiento europeo está desplazando parte de esa responsabilidad.

Padres y tutores seguirán teniendo un papel directo, especialmente entre los 13 y 15 años, pero las compañías tendrán que modificar cómo funcionan sus productos cuando detecten que el usuario es menor.

Eso incluye privacidad, recomendaciones, contacto con desconocidos y mecanismos que incentivan un uso prolongado.

Las directrices europeas existentes ya recomiendan desactivar por defecto para menores funciones como determinadas notificaciones, reproducción automática, confirmaciones de lectura o mecanismos de interacción continua. También reclaman protecciones alrededor de los chatbots de IA integrados en las plataformas.

El EU Kids Act pretende dar un paso adicional estableciendo una frontera de edad común.

Pero la propuesta que se presente este jueves será solamente el comienzo del proceso. Parlamento Europeo y Estados miembros tendrán capacidad para modificar el texto, y todavía habrá que conocer cuestiones decisivas: qué servicios estarán exactamente afectados, cómo funcionará el consentimiento parental, qué excepciones existirán y qué obligaciones técnicas tendrán las empresas.

Lo que sí marca el borrador es una ampliación importante del debate. La protección de menores ya no se limita a decidir a qué edad puede abrirse Instagram o TikTok. La Unión Europea empieza a aplicar la misma discusión a los videojuegos conectados y a los asistentes de inteligencia artificial con los que un niño puede mantener conversaciones durante horas.

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