Noruega se ha convertido en el último país europeo en endurecer su posición frente al uso de redes sociales por parte de menores. El Gobierno laborista de Jonas Gahr Støre ha anunciado que llevará al Parlamento antes de que termine 2026 una ley para impedir el acceso a estas plataformas a los menores de 16 años, trasladando además a las tecnológicas la responsabilidad de verificar la edad en el inicio de sesión.

La noticia confirma una tendencia que ya se veía venir en Europa, pero conviene matizarla: no existe todavía una postura única ni una norma común para toda la UE. Lo que sí hay es un giro político evidente. Cada vez más gobiernos sostienen que la infancia no puede quedar a merced de algoritmos diseñados para maximizar tiempo de uso, interacción y consumo, y empiezan a mover la carga de la prueba desde las familias hacia las plataformas.

En el caso noruego, la propuesta incorpora un detalle singular: el acceso no se abriría exactamente el día del 16 cumpleaños, sino desde el 1 de enero del año en que el menor cumpla 16 años. El Ejecutivo lo justifica como una forma de evitar diferencias dentro de una misma clase o grupo escolar. Es decir, se aplicaría por año de nacimiento, no por fecha exacta.

Aunque Oslo no ha detallado aún qué servicios quedarán incluidos, el precedente más claro es Australia, cuya ley ya afecta a plataformas como Instagram, Facebook, TikTok, Snapchat, YouTube y X. En Noruega, YouTube ya ha reaccionado defendiendo que lleva años invirtiendo en entornos apropiados para menores y recordando su papel como recurso educativo, una objeción que previsiblemente se repetirá en otros países cuando estas restricciones avancen.

Europa se mueve en bloque… pero no del todo al mismo ritmo

La iniciativa noruega llega después de que Australia se convirtiera en diciembre de 2025 en el primer país en aplicar un veto nacional a las redes sociales para menores de 16 años. Desde entonces, el movimiento se ha extendido. España, Grecia, Francia, Dinamarca, Portugal o Polonia ya han anunciado proyectos, leyes en trámite o restricciones parciales. Pero los umbrales cambian, igual que la forma de aplicarlos. Algunos países apuestan por la prohibición directa; otros, por el consentimiento parental reforzado.

La situación resumida, a día de hoy, es la siguiente:

PaísEdadSituaciónCómo se aplica o se plantea
Australia16En vigor desde el 10 de diciembre de 2025Diez grandes plataformas deben bloquear a menores o afrontar multas de hasta 49,5 millones de dólares australianos
Noruega16Proyecto anunciado; ley al Parlamento antes de final de 2026Las tecnológicas deberán verificar la edad; el acceso se abriría desde el 1 de enero del año en que el menor cumpla 16
Francia15Aprobada en la Asamblea Nacional; pendiente del Senado y trámite finalAfecta a redes sociales y también a funciones sociales integradas en otras plataformas
Grecia15Entrada prevista el 1 de enero de 2027; ley anunciada para 2026Las plataformas tendrían que restringir acceso o exponerse a sanciones ligadas al marco del DSA
España16Propuesta anunciada en febrero de 2026El Gobierno quiere obligar a implantar sistemas de verificación de edad
Dinamarca15Anunciado por el Gobierno en 2025Los padres podrían autorizar excepciones desde los 13 años en ciertas plataformas
Portugal13-16Restricción aprobada en primera lecturaExige consentimiento parental explícito para usuarios de entre 13 y 16 años
Polonia15Legislación en preparaciónPlantea verificación de edad y multas de hasta el 6 % de la facturación de la plataforma

Lo relevante no es solo la cifra concreta de cada país, sino el cambio de filosofía. Durante años, las grandes plataformas se han apoyado en un mínimo formal de 13 años incluido en sus condiciones de uso. El problema es que ese umbral apenas ha funcionado en la práctica. Los gobiernos dan por hecho que millones de menores entran antes de esa edad y que el sistema actual se apoya demasiado en una simple casilla o en la autorresponsabilidad familiar.

En paralelo, el debate ya ha llegado a Bruselas. En noviembre de 2025, el Parlamento Europeo aprobó una resolución no vinculante en la que pidió una acción más ambiciosa para proteger a los menores online y defendió un mínimo europeo de 16 años como umbral general, aunque también mencionó el marco de 13 años como mínimo absoluto. Por ahora no hay una ley comunitaria cerrada, pero sí una presión política creciente para armonizar criterios.

El gran escollo sigue siendo la verificación de edad

Toda esta ofensiva regulatoria choca con el mismo problema: comprobar la edad de forma efectiva sin abrir otro frente de privacidad, exclusión o inseguridad técnica. Noruega, Grecia, España y otros países quieren que la responsabilidad recaiga en las plataformas, pero ninguna gran democracia occidental ha demostrado todavía que puede aplicar controles masivos de edad sin fricciones importantes.

La Comisión Europea intenta llenar ese vacío con su propio sistema. Bruselas asegura que su aplicación de verificación de edad ya está lista y que permitirá confirmar la edad de forma anónima mediante pasaporte o documento de identidad, con compatibilidad futura con la cartera europea de identidad digital prevista para finales de 2026. Sobre el papel, la propuesta busca que una persona pueda demostrar que supera cierta edad sin revelar más datos personales de los necesarios.

Aun así, la propia Comisión admite que el sistema puede eludirse con una VPN, y Australia ya ha comprobado en la práctica que la reacción más inmediata de muchos usuarios es buscar formas de esquivar el bloqueo. Reuters informó de un fuerte repunte en descargas de VPN tras la entrada en vigor de la ley australiana, y un alto funcionario europeo reconoció que la aplicación comunitaria no pretende “vigilar” a cada usuario, sino crear una barrera suficiente para reducir la exposición involuntaria de menores.

Ahí está, probablemente, la gran pregunta de fondo. Estas leyes pueden elevar la dificultad de acceso y obligar a las plataformas a tomarse en serio la protección de menores, pero no garantizan por sí solas un cierre hermético. La discusión real no es solo jurídica, sino técnica y cultural: hasta qué punto una sociedad quiere restringir el acceso de menores a redes sociales, cómo lo hace sin vulnerar derechos y quién asume el coste de esa supervisión.

Lo que sí parece claro es que la etapa del laissez-faire digital con los menores se está cerrando. Noruega no ha abierto una excepción; se está sumando a una corriente que ya recorre Europa. Y aunque todavía no exista una ley única ni un consenso perfecto, el mensaje político empieza a ser común: las plataformas tendrán cada vez menos margen para mirar hacia otro lado cuando un menor se registra.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo entraría en vigor la prohibición de redes sociales para menores en Noruega?
El Gobierno noruego ha dicho que presentará la ley antes de que termine 2026. Si sale adelante tal y como se ha anunciado, el acceso se permitiría desde el 1 de enero del año en que el menor cumpla 16 años.

¿Qué redes sociales podrían verse afectadas por la ley noruega?
Noruega todavía no ha publicado una lista cerrada de plataformas. Australia, que sirve de referencia, incluyó Instagram, Facebook, TikTok, Snapchat, YouTube y X entre los servicios afectados.

¿España ya ha aprobado la prohibición de redes sociales para menores de 16 años?
No. En España, Pedro Sánchez anunció en febrero de 2026 su intención de prohibir el acceso a menores de 16 años y exigir verificación de edad, pero la medida sigue en fase de propuesta.

¿Se puede saltar una verificación de edad con una VPN?
Sí, al menos en parte. La propia Comisión Europea ha reconocido que su futura aplicación de verificación de edad puede eludirse mediante una VPN, y Australia ya ha vivido ese problema tras poner en marcha su ley.

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